31 mar. 2014

Gobierno Abierto como proceso.

publicado en La Jornada Morelos el 31 de marzo de 2014

Un Gobierno Abierto es aquel cuyos compromisos reflejan y están guiados por cuatro principios fundamentales: transparencia, participación ciudadana, rendición de cuentas, e innovación basada en ciencia. No debe ser sólo un propósito de las autoridades sino una estrategia para alcanzar una mayor gobernanza democrática y participativa. Necesita de un nuevo tipo de ciudadano, más crítico, organizado y activo, que demande mayor participación sobre las decisiones políticas, y que esté interesado en colaborar en la solución de los problemas y necesidades de la comunidad.
Álvaro Ramírez-Alujas y Nicolás Dassen escribieron el artículo “Vientos de cambio: el avance de las políticas de gobierno abierto en América Latina y el Caribe”, publicado como la Nota Técnica 629, del Banco Interamericano de Desarrollo (Copyright © 2014 Banco Interamericano de Desarrollo). Este trabajo presenta un análisis detallado del avance en las estrategias de gobierno abierto en la región a partir de una revisión en profundidad de los contenidos plasmados en los planes de acción de los países de América Latina y el Caribe que actualmente integran la Alianza para el Gobierno
Abierto (AGA).
            Desde el lanzamiento de la AGA en septiembre de 2011, ya son 63 los países que progresivamente se han incorporado a esta iniciativa multilateral que busca, según los autores: incrementar sus niveles de transparencia y rendición de cuentas; expandir mecanismos efectivos de participación ciudadana, y generar plataformas innovadoras para fomentar la colaboración cívica a fin de crear, de manera conjunta, valor público en la planificación, el diseño, la implementación y la evaluación de políticas y servicios públicos. De éstos, 15 son de América Latina y el Caribe y han presentado e implementado planes de acción que contienen un número de compromisos concretos, mensurables, con fechas estimadas de implementación en el corto o mediano plazo, y la indicación de los organismos responsables de cumplirlos. Brasil y México son miembros fundadores, y este último integrante de la copresidencia del Comité Directivo.
Los compromisos definidos por la AGA están alineados en torno a un conjunto de cinco grandes desafíos o ejes estratégicos que deben asumir los gobiernos que quieran incorporarse. Estos cinco ejes estratégicos son, de acuerdo a los autores: Mejoramiento de los servicios públicos, que busca promover la optimización e innovación en la prestación y gestión de la amplia gama de servicios públicos para la población (salud, educación, justicia, agua potable, electricidad y telecomunicaciones, entre otros); Incremento de la integridad pública, que abarca iniciativas para avanzar en ética pública, prevención y lucha contra la corrupción, acceso a la información y reformas financieras, así como también en la promoción y el afianzamiento de las libertades de la sociedad civil y de los medios de comunicación; Gestión efectiva y eficiente de los recursos públicos, que comprende el uso adecuado en la asignación de recursos presupuestarios, financiamiento tanto interno como externo, y aprovechamiento y conservación de los recursos naturales; Creación de comunidades más seguras, que se refiere a los avances en seguridad pública, respuesta y atención ante desastres naturales, riesgos ambientales y protección civil, entre otros; e Incremento de la responsabilidad corporativa y rendición de cuentas institucional y del sector privado, que se centra en promover la responsabilidad empresarial en temas tales como medio ambiente, protección del consumidor, participación de la comunidad y lucha contra la corrupción.
            México tiene 55 compromisos en su plan de acción, señalan los autores: en Mejoramiento de los servicios públicos, 7; en Incremento de la integridad pública, 22; en Gestión más efectiva de los recursos públicos, 19; en Creación de Comunidades más seguras, 0; y en Incremento de la responsabilidad corporativCuadro de texto:      

a, 7. Esto refleja que el gobierno mexicano apuesta en un inicio por el aumento de la integridad púbica y no por la creación de comunidades más seguras. La instancia de coordinación ante la AGA es la Oficina de Coordinación de la Estrategia Digital Nacional, de la Presidencia de la República, y tiene un Secretariado Técnico Tripartito conformado por la Secretaría de la Función Pública, el Instituto Federal de Acceso a la Información y una representación de Organizaciones de la Sociedad Civil (OSC). Originalmente, se confeccionó un plan de acción un tanto apresuradamente para cumplir con el cronograma impuesto, para el cual un grupo de ocho OSC propuso más de 100 compromisos. En esa primera instancia el gobierno no incluyó muchas de esas propuestas, lo que motivó las críticas de la sociedad civil al plan por considerarlo demasiado general y poco estratégico.
Con la intención de llamar la atención sobre ciertos temas esenciales para el éxito de las estrategias de gobierno abierto, los autores han establecido “paradojas” que es necesario asumir y resolver, y que pueden considerarse como espacios de aprendizaje y mejora en el corto y mediano plazo: El concepto de gobierno abierto es… demasiado abierto, ya que existen diferencias en la forma de abordar y presentar los “compromisos” en los planes de acción, así como la falta de una definición común; Un gobierno digitalizado no es lo mismo que un gobierno abierto, ya que la mera publicación y divulgación de datos en formatos abiertos o el uso de plataformas digitales para mejorar la entrega de servicios o la interacción con los ciudadanos, pese a que contribuyen a fortalecer la vida democrática, no cambian ni la forma ni el fondo del ejercicio del poder público; Redacción autorreferente, ya que se utiliza un lenguaje abstracto y lejano a las narrativas propias de los ciudadanos; Más de lo mismo versus demasiado de lo nuevo, ya que dentro de los planes de acción, existen diferencias sustantivas de enfoque; y Para avanzar en la consolidación de gobiernos abiertos se requiere un mayor compromiso, una mayor participación y un mayor involucramiento de los actores que, justamente, están fuera de él, ya que requiere “ciudadanizar” el discurso y que exista una “apropiación cívica” de las prácticas de gobierno abierto.
            Los autores proponen las siguientes reflexiones sobre los debates futuros que deberán darse en torno a la idea de gobierno abierto: Orientar los planes de acción hacia las necesidades de la gente, al centrar los esfuerzos en las necesidades de los ciudadanos, considerando mecanismos para garantizar una oferta de iniciativas que vayan en directo beneficio de las personas; El gobierno abierto no se agota en el gobierno: hacia un nuevo modelo de sociedad, al ver que este movimiento va más allá de las fronteras de lo estatal para penetrar de manera profunda en la sociedad, pasando de la lógica de “mi plan es escucharte” a “nuestro compromiso es que trabajemos juntos”; y El debate entre el acceso a la información, la privacidad y la seguridad, al equilibrar estos temas y trabajar en marcos regulatorios que ayuden a resolver dilemas y controversias, cuidando la adaptación a los distintos contextos institucionales, culturales y políticos.
            En Morelos, debemos impulsar al Gobierno Abierto como el proceso de gobernanza a seguir, no sólo haciendo que las acciones de los poderes ejecutivo, legislativo y judicial sean transparentes y con rendición de cuentas, sino transformando el rol de los ciudadanos, de receptores pasivos de servicios a generadores de valor y conocimiento; de meros espectadores a protagonistas cada vez más comprometidos en los asuntos públicos más allá del proceso electoral.

24 mar. 2014

Laboratorios virtuales para ciencias sociales

publicado en La Jornada Morelos el 24 de marzo de 2014

Desde el punto de vista de las ciencias físicas, biológicas y de la ingeniería, se percibe un lento avance de las ciencias sociales, probablemente debido a la dificultad en sus aspectos teóricos, la obtención de datos observacionales relevantes y la manipulación experimental de organizaciones sociales de gran tamaño. Sin embargo, la reciente revolución en el ámbito de la computación tiene el potencial de revitalizar a las ciencias sociales tradicionales, en un posible nuevo paradigma llamado “ciencias sociales computacionales”; que incluye el análisis de datos observacionales en la escala de la web, experimentos virtuales de tipo laboratorio y el modelaje.
            Duncan J. Watts, investigador principal en el Centro de Investigación de Microsoft, escribió un artículo sobre “Ciencias Sociales Computacionales: Progreso excitante y direcciones futuras” (The Bridge, Volume 43, Number 4, Winter 2013. © 2013 by the National Academy of Sciences), donde discute el progreso y los retos en este tema, que cubren el estudio de sistemas sociales complejos por medio del modelaje computacional y otras técnicas relacionadas.
            El autor establece tres asuntos principales: primero, que los problemas sociales casi siempre son más difíciles de lo que aparentan; segundo, que la recolección de los datos requeridos por los científicos sociales es difícil de realizar; y tercero, que el análisis de los problemas sociales complejos requieren la aplicación conjunta de varias técnicas tradicionales, como modelaje estadístico y simulación, teorías sociales y económicas, experimentos de laboratorio, encuestas, trabajo de campo etnográfico, investigación histórica o de archivos, y experiencia empírica.
            El fenómeno social es, según el autor, no sobre el comportamiento de los individuos, sino sobre una colección de individuos en grupos, aglomeraciones, organizaciones, mercados, clases o sociedades, que interaccionan entre ellos por medio de redes de información y de influencia que, a su vez, cambian con el tiempo. Como resultado, los sistemas sociales –al igual que los sistemas complejos en física y biología- exhiben comportamientos “emergentes”; entendidos como que el comportamiento de las entidades a una escala de realidad no son fácilmente ligadas a las propiedades de las entidades a una escala menor. Por ejemplo, las compañías pueden exhibir identidades y culturas totalmente estables aun cuando algunos de los empleados cambien totalmente en el tiempo, así como uno permanece igual cuando nuestras células se reciclan a gran velocidad. Y, al contrario, como en el colapso repentino de un mercado de valores, la economía o un régimen político, las personas siguen casi igual.
            Dado que los fenómenos sociales son multiescala, complejos y de naturaleza emergente, no es de extrañar que las teorías de comportamiento y cambio social sean muy difíciles de analizar en detalle, afirma el autor. Existen además dos dificultades empíricas. Primero, ha sido imposible recolectar datos observacionales de individuos en escala de cientos de millones o aun de decenas de miles. Segundo, que son necesarios los estudios experimentales ya que puede ser difícil inferir la causa y el efecto de sólo las observaciones. Por ejemplo, el funcionamiento de una organización con una estructura particular o la popularidad de una canción en cierta etapa de un mercado cultural representan el comportamiento colectivo de cientos o miles de individuos pero cuyo diseño es imposible de implantar en un laboratorio físico.
            La ciencia social computacional debe enfrentar un número de retos importantes si quiere estudiar cuestiones de relevancia y de manera significativa en las ciencias sociales, plantea el autor. Por ejemplo, la solución de problemas organizacionales o inter-organizacionales, acciones colectivas y toma de decisiones, la relación entre deliberación, gobernanza y democracia, la emergencia de tecnologías disruptivas, y el nacimiento de nuevos movimientos políticos o culturales son preguntas centrales en las ciencias sociales, pero no han sido tratadas seriamente por las ciencias sociales computacionales debido a los límites actuales en las fuentes de información, las plataformas o los métodos.
            Existen tres retos importantes a superar en este campo, propone el autor. Primero, el modelo dominante de recolección de información impone limitaciones importantes en el tipo de preguntas de investigación que pueden ser contestadas, ya que muchas de las preguntas de interés en las ciencias sociales requieren de analizar la relación entre diferentes modos de acción e interacción sociales; por ejemplo, diferentes tipos de datos (de investigación para inferir intenciones, de redes para inferir relaciones, de comercio electrónico para inferir selecciones y de medios sociales para inferir opiniones) son recopilados y archivados separados y por diversas entidades. Así, una ruptura importante en este campo sería la puesta en marcha de una institución que fuera la versión social del Gran Colisionador de Hadrones (presentado en esta columna el siete de octubre de 2013, bajo el encabezado de Innovación en Ciencia); es decir, que combinara múltiples canales de datos, creando una visión más realista y completa de identidades y comportamientos individuales, manteniendo los beneficios de la escala masiva. Segundo, continuar con el desarrollo de la macro-sociología experimental; es decir, cómo superar el problema logístico de juntar una cantidad muy grande de individuos de manera confiable y a bajo costo. Así, la construcción de paneles con cientos o miles de individuos que participen simultáneamente durante meses o años cambiaría de manera fundamental los tipos de experimentos que se podrían realizar. Tercero, a pesar de los miles de artículos publicados en temas relacionados con redes sociales, crisis financieras, fuentes y tipos de aglomeraciones, influencia y adopción, o formaciones de grupos, sólo unos cuantos han sido en revistas de ciencias sociales o con interacción fuerte entre científicos naturales y sociales.
            El progreso significativo de las ciencias sociales requiere no sólo de nuevos datos y métodos, sino de nuevas instituciones que sean diseñadas de origen para impulsar la investigación social en la solución de problemas de largo plazo, a gran escala, multidisciplinarios y multi-método, considera el autor. Esta institución debe tener la prioridad y los presupuestos equivalentes a los dedicados a la mente, el cerebro y el comportamiento, a la ciencia genómica o al cáncer, así como una cooperación activa entre el gobierno, la industria y la academia.
En Morelos, debemos avanzar no sólo en la investigación social de tipo tradicional, sino en el modelo de la investigación en “laboratorios virtuales” con nuevas fuentes de información, plataformas para organizarla y arreglos institucionales para impulsar la interdisciplinariedad. Ciertamente tenemos enormes problemas sociales pero nuestro mayor capital es la investigación de calidad: innovemos en ciencias sociales.

17 mar. 2014

Fukushima y los próximos 40 años

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publicado en La Jornada Morelos el 14 de marzo de 2014.
Desde hace tres años, el 11 de marzo de 2011, nada ha sido igual en Japón y en el mundo, tras uno de los peores tsunamis en la historia, que causó devastación a la sociedad, a la economía y al ambiente de ese país. También, propició la destrucción de la central nucleoeléctrica de Fukushima, el segundo más grave accidente de esa industria a nivel mundial, tras el de Chernóbil. Este terrible accidente nos deja tres lecciones: es imposible prever todo lo que pueda llegar a ocurrir en las cercanías de las centrales, ni siquiera un país altamente tecnificado puede vencer los enormes desafíos que supone la contaminación radioactiva del agua y del territorio, y no tenemos políticas públicas para administrar el concepto de riesgo.
Eliza Strickland escribió para la revista IEEE Spectrum un artículo sobre el enorme trabajo por hacer para desmantelar esta central nucleoeléctrica (Dismantling Fukushima: The World's Toughest Demolition Project, Posted 28 Feb 2014 | 15:00 GMT). Relata que un súper héroe a prueba de radiación podría en una tarde hacer un diagnóstico sobre qué pasa ahí: debería recoger todo el escombro del reactor 1, chapotear en el agua radioactiva acumulada en el edificio, levantar el masivo domo de acero que protegía a la vasija del contenedor y, entonces, mirar dentro de la vasija de presión que contiene el combustible nuclear; lo más probable es que encontrara unas tiras de metal endurecidas con agujeros por los que estaría emanando material radioactivo que, a su vez, gotearía al piso de la vasija. Sólo entonces, nuestro súper héroe sabría cómo intentar limpiar este desastre.
            Desafortunadamente, ningún ser humano se puede acercar a la vasija de presión y los expertos sólo pueden imaginar donde está el metal fundido del reactor 1, describe Strickland. La dosis de ración a nivel de piso es enorme para cualquiera: 54 milisieverts por hora, que equivale a la dosis permitida para un trabajador de limpieza en un año. Y debemos recordar que en esta planta hay otros cinco reactores, tres en las mismas condiciones. En la actualidad, la situación en la planta no se está deteriorando pero sigue siendo una zona de desastre: los núcleos de los reactores continúan emitiendo un calor infernal y radiación, por lo que se enfrían continuamente rociándolos agua. Dicha agua es radioactiva y se filtra al sótano del edificio, que no se puede verter fuera de la planta. Así, se deben estar construyendo tanques enormes, de manera continua, para retenerla.
            El proyecto de desmantelamiento de Fukushima se considera uno de los más importantes retos de ingeniería en la actualidad, señala Strickland: probablemente tomará 40 años y costará 15 mil millones de dólares. Además, la operación requerirá escuadrones de robots con características que nunca se habían considerado. El primer paso de desmantelamiento es enviar robots para establecer un diagrama con los puntos calientes/radioactivos en toda la planta, estos robots son fabricados en Estados Unidos ya que los expertos japoneses consideraron no era necesario desarrollarlos porque los reactores nucleares era cien por ciento seguros. El segundo paso es descontaminar, ya que sólo en esas condiciones podrán entrar trabajadores a realizar otras labores. Se han diseñado robots para este fin pero su rango de autonomía es muy pequeño. El tercer paso es remover las varillas de combustible nuclear ya utilizadas, que existen por cientos en las albercas de almacenamiento en cada reactor. Se estima que remover sólo las 1553 varillas del reactor 4 tardará un año; en los reactores 4 y 5 será más fácil por no estar dañados, pero en los 1, 2 y 3 será mucho más difícil la labor por su mayor radioactividad. El cuarto paso será contener toda el agua radioactiva que circula libremente en la central; cada día 400 toneladas métricas de agua subterránea se filtran a los sótanos de los edificios rotos de la central y se contaminan con el agua de enfriamiento radioactiva que se fuga de las vasijas de los reactores. Para guardar esta agua, se han construido más de 1000 tanques masivos que deben ser monitoreados diariamente contra fugas. El quinto y último paso, remover los núcleos de los reactores dañados, es el más difícil. Se estima que sólo este paso tardará 20 años o más.
            También, la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA) entregó un reporte, el 14 de febrero de 2014, sobre los esfuerzos del Gobierno Japonés para planear e implementar el desmantelamiento de esta central. La conclusión fue que “Japón ha establecido buenas bases para mejorar su estrategia y disponer de los recursos necesarios para conducir un desmantelamiento exitoso y, sin embargo, la situación continúa muy compleja y habrá retos importantes que deberán ser resueltos para asegurar la estabilidad de largo plazo de esta planta”. No es reconfortante que los expertos internacionales en el tema declaren estas generalidades.
            Francisco Castejón, de Ecologistas en Acción, adicionalmente escribió un artículo sobre “Fukushima el accidente y sus secuelas en el tercer aniversario” (http://ecologistasenaccion.org/article11314.html, marzo 2014). El autor considera que el accidente de Fukushima puede tener un impacto para la industria nuclear mayor que el de Chernóbil. De hecho, señala, que la producción mundial de electricidad con base en energía nuclear bajó un 7 % en 2012 respecto a 2011 y un 10% respecto a 2010, sobre todo por el cierre de 8 reactores en Alemania y por la suspensión de todo el parque nuclear japonés. En estos momentos la producción de nucleoelectricidad se encuentra en los niveles de 1999. La producción eléctrica eólica mundial fue de 330 TWh (millones de millones de watts hora) en 2012, por encima de la nuclear, que llegó a 78 TWh. La producción de electricidad solar fotovoltaica crece de forma regular y se aproxima paulatinamente a la nuclear, con una producción en 2012 de 40 TWh.
Las lecciones de Fukushima traerán consigo la necesidad de nuevas inversiones en seguridad, lo que encarecerá aún más los posibles nuevos reactores e implicará la toma de medidas que implicarán nuevos gastos para los que todavía funcionan, asegura Castejón. Así, el nuevo reactor de Olkiluoto en Finlandia, se ha encarecido en 10 años en un factor casi 4 y el de Watts-Bar 2 en EE UU, se ha encarecido en un 60 %. De hecho, según la agencia de calificación Standard and Poor’s, las emisiones de productos financieros de siete compañías nucleares, de once analizadas, están a la altura del bono basura. No por casualidad Siemens cerró su división nuclear. Las inversiones mundiales en renovables superaron en 2012 los 260 mil millones de dólares, mientras que las inversiones en nucleares no llegaron a 10 mil millones. Lo que es una clara muestra del declive de este sector.
En Morelos y en el mundo, estamos sometidos a múltiples riesgos, tanto naturales como creados por nuestra forma de consumo y de producción. Sin duda es mucho más probable un accidente de tráfico que un accidente en una central nucleoeléctrica. Sin embargo, es necesario que en todas las actividades humanas se asuma una visión democrática del riesgo; es decir, que podamos decidir qué riesgos deseamos asumir y cuáles no. Los responsables políticos deberían entender que los accidentes en estas centrales nucleares generadoras de electricidad son muy graves e improbables, pero acaban por suceder.

10 mar. 2014

Innovación con perspectiva de género

publicado en La Jornada Morelos el 10 de marzo de 2014

El ocho de marzo celebramos el día internacional de la mujer, recordando el momento en que las mujeres adquirieron el derecho a votar en elecciones a cargos públicos. Sin embargo, las acciones de equidad que se llevan a cabo cotidianamente no logran aún la igualdad entre mujeres y hombres. También, en el ámbito de la ciencia, tecnología e innovación hay desigualdades en temas laborales, de reconocimiento y de promoción, entre otros. Un aspecto fundamental que se está reconociendo en la actualidad es que el propio proceso de investigación e innovación es inequitativo en aspectos de género. El diagnóstico de enfermedades cardiacas se basa en investigaciones llevadas a cabo en pacientes masculinos y consecuentemente los síntomas de las mujeres son frecuentemente mal interpretadas, las pruebas de seguridad para pasajeros están basadas en estándares masculinos, y los efectos negativos de químicos en el ambiente sobre la salud reproductiva también han sido estudiados en hombres. Alternativamente, el estudio y tratamiento de la osteoporosis se realiza como si los hombres no sufrieran está enfermedad. Sin embargo, sí hay casos de éxito en la incorporación de la perspectiva de género en la creación y aplicación de conocimiento.
Londa Schiebinger, Profesora en la Universidad de Stanford, Estados Unidos, e Ineke Klinge, Profesora Asociada en la Universidad de Maastricht, Holanda, publicaron un reporte sobre “Innovaciones con perspectiva de género” (Gendered Innovations: How Gender Analysis Contributes to Research. ISBN 978-92-79-25982-1. doi:10.2777/11868. © European Union, 2013). Schiebinger y Klinge fueron presidenta y relatora, respectivamente, de un grupo de expertos convocados por la Unión Europea para analizar el tema de “Innovación a través del Género”. Este reporte provee a científicos e ingenieros con herramientas prácticas para llevar a cabo análisis de género que les permita reconsiderar conceptos, formular preguntas relevantes y desarrollar métodos apropiados.
            El reporte define al sexo como las características biológicas cualitativas de las mujeres y de los hombres con base en sus órganos y sus funciones reproductivas y en términos de cromosomas y fisiología. Así, el sexo es entendido globalmente como la clasificación de las cosas vivas como macho y hembra, e intersexuales. También, refiere al género como un proceso socio-cultural que conforma y sanciona comportamientos, productos, tecnologías, ambientes y conocimientos “femeninos” o “masculinos”. Finalmente, innovaciones con perspectiva de género se definen como los procesos que integran los análisis de sexo y de género en todas las fases de la investigación básica y aplicada para garantizar resultados de excelencia y calidad.
            El sexo y el género pueden influenciar todas las etapas de la investigación, desde consideraciones estratégicas para establecer prioridades y construir teorías hasta actividades más rutinarias como formulación de preguntas, diseño de métodos e interpretación de datos, según el reporte. La incorporación inicial del diseño de análisis de sexo y género puede evitar errores e identificar nuevas oportunidades e ideas y, también, puede proveer filtros contra tendencias ocultas y contribuir a la excelencia en ciencia y tecnología.
            Los pasos importantes a dar, planteados en el reporte, involucran a los siguientes actores: Investigadores. Para alcanzar el potencial pleno de las innovaciones con perspectiva de género en la próxima década requerirá que esta expertez sea incorporada en los procesos de investigación, ya sea porque los científicos e ingenieros aprendan los métodos de análisis de sexo y género relevantes a su trabajo o porque expertos en dicho análisis se unan a los equipos de investigación; Agencias financiadoras. Por un lado, incorporando estos análisis en los términos de referencia de todas las convocatorias que se publiquen al forzar a que todos los solicitantes se pregunten si un análisis de este tipo es relevante o no a los objetivos y conceptos de su propuesta de investigación y, por el otro, capacitando a los evaluadores para que revisen los aspectos de género, en particular si los proyectos tratan con humanos como sujetos o usuarios; Instituciones de investigación. Los comités de contratación y promoción de académicos pueden considerar como un factor a considerar el conocimiento y destreza que tienen los solicitantes al implantar análisis de género en sus áreas de expertez; Editores de revistas. Considerando la incorporación de metodologías en el análisis de género al seleccionar artículos para publicar y requerir el uso consistente de palabras clave como “sexo” o “género” para facilitar las búsquedas bibliográficas; Industria. La incorporación de aspectos de género en las innovaciones puede abrir nuevos mercados y crear modificaciones exitosas en productos, procesos, servicios o infraestructura, ya que al satisfacer las necesidades de grupos de usuarios complejos y diversos se puede ampliar la competitividad global; y Nuevas generaciones. Este tipo de análisis debe ser integrado en el currículo de todos los niveles escolares y los libros de texto deben ser revisados para incorporar resultados y métodos de análisis de género.
En Morelos, debemos reconocer que el análisis de innovaciones con perspectiva de género es uno de los pilares para la estrategia que en ciencia, tecnología e innovación se ha planteado la Unión Europea para el año 2020, y emplear el análisis de sexo y género en ciencia, medicina, ingeniería, energía y ambiente como un recurso para estimular la creatividad y nuevos servicios y tecnologías, que permiten aumentar el nivel y calidad de vida de mujeres y hombres.

3 mar. 2014

Apropiación social del cambio climático.

publicado en La Jornada Morelos el 3 de marzo de 2014

La variabilidad y el cambio climáticos y los fenómenos extremos como las inundaciones y las sequías han producido un acercamiento entre climatólogos, hidrólogos y científicos sociales en investigaciones y proyectos conjuntos, estos últimos llamados a proporcionar conocimientos sobre los procesos sociales involucrados –en particular los relacionados con la vulnerabilidad social- y a anticipar futuras configuraciones de catástrofes producidas por el cambio climático. Esta colaboración se ha extendido en la medida en que la apropiación social de la ciencia se torna imprescindible a la hora de tomar decisiones, no sólo ante eventos extremos, sino también cuando los patrones de variabilidad climática son de menor intensidad. Debemos impulsar actividades generadoras de conocimiento que tengan un impacto positivo en la solución de los más importantes problemas nacionales, estatales y locales.
Cecilia Hidalgo y Claudia E. Natenzon, de la Facultad de Filosofía y Letras, de la Universidad de Buenos Aires, Argentina, publicaron el artículo “Apropiación social de la ciencia: toma de decisiones y provisión de servicios climáticos a sectores sensibles al clima en el sudeste de América del Sur”, en la Revista Ciencia, Tecnología y Sociedad (nº 25, vol. 9, Enero de 2014, pág. 133-145). En él proponen que los significativos avances de la ciencia climática de nuestros días aún deben ampliarse si han de proporcionar información de la que puedan apropiarse los tomadores de decisiones tanto públicos como privados y que el concepto de “servicios climáticos”, adoptado por la Organización Meteorológica Mundial, sintetiza la vocación explícita de poner en el centro de atención las necesidades y expectativas de distintos perfiles de actores y sectores sensibles al clima, apuntando a una visión integradora de los sistemas socio-ambientales.
            Cada vez son más comunes las formas de organización de la investigación tendientes a apoyar determinadas tomas de decisiones, a proporcionar estimaciones directas de la incertidumbre y a satisfacer las necesidades de los sectores más sensibles al clima. Estas son formas, consideran las autoras, que instan a la “coproducción del conocimiento e implican la colaboración entre investigadores, agentes sociales y funcionarios gubernamentales, reunidos para desarrollar no sólo una contribución científica, sino para ofrecer una visión renovada de las relaciones entre el conocimiento, la naturaleza y la sociedad.  ¿Cuáles son las características de este nuevo enfoque de la producción de conocimiento? ¿Cómo conceptualizar las nuevas tendencias en las prácticas de investigación que están surgiendo, donde los científicos sociales son invitados a desplegar las potencialidades de su competencia en lo que se ha dado en denominar la “dimensión humana” de la variabilidad y el cambio climáticos? Pueden distinguirse dos sentidos principales del concepto de coproducción, ambos de gran importancia explicativa a la hora de dar cuenta de las relaciones entre ciencia y sociedad, entre los sistemas humanos y los sistemas naturales. Uno se centra en la articulación de talentos, perspectivas y valores necesarios para producir nuevos tipos de conocimiento; el otro, en las transformaciones entrelazadas de las identidades, las instituciones, los lenguajes y los discursos que caracterizan el funcionamiento de la ciencia y la tecnología en la sociedad.
Los grandes temas que conforman la agenda de investigaciones sobre las dimensiones humanas del cambio ambiental global incluyen, según las autoras: el uso de recursos; sus dimensiones sociales; los cambios en el uso y la cobertura de la tierra; la transformación industrial; la producción y el consumo de energía; las interacciones tierra-océanos en zonas costeras; la urbanización; la seguridad ambiental y el desarrollo sustentable; la percepción y evaluación de las condiciones y cambios ambientales globales; y los aspectos institucionales (locales, nacionales, internacionales) del cambio ambiental global.
            Un concepto fundamental frente al Cambio Climático es el de “adaptación” que, en ciencias naturales, remite a la teoría de la evolución y es sinónimo de vida, aún en condiciones extremas. Así, las estrategias adaptativas al clima y al ambiente constituyen la cultura de una sociedad, poniendo de manifiesto procesos creativos desarrollados históricamente, de acuerdo a las autoras. Estos procesos o caminos socioculturales se manifiestan en hábitos, costumbres, comportamientos, tradiciones y prácticas específicas que son parte del cotidiano en ciertas sociedades o ciertos sectores sociales.
Entre las lecciones generales que las autoras han formulado como recomendaciones incluyen: adaptar ahora, tomando acciones inmediatas que reparen los daños; crear las condiciones que permitan la adaptación; integrar la adaptación con el desarrollo; aumentar la conciencia y el conocimiento; fortalecer las instituciones; proteger los recursos naturales; proporcionar asistencia financiera; involucrar a las personas que están en riesgo; y usar estrategias específicas para cada lugar.
            El concepto de “servicios climáticos”, adoptado por la Organización Meteorológica
Mundial, condensa el cambio de enfoque que se ha ido perfilando a lo largo de las distintas iniciativas y programas dedicados al cambio climático, establecen las autoras. No es un mero cambio de rótulo sino que sintetiza la vocación explícita de poner en el centro de atención las necesidades y expectativas de distintos perfiles de actores y sectores sensibles al clima, apuntando a una visión integradora de los sistemas socio-ambientales. Para proveer estos servicios, la producción de información climática no es suficiente: cobra relevancia que la comunicación entre científicos, decisores y legos permita articulaciones y ajustes de los resultados, traducción de la información en impactos y pautas de acción viables, y la exploración de formas institucionales innovadoras.
Las actividades operacionales previstas por las autoras apuntan a: interpretar y evaluar las predicciones que realizan los centros mundiales dedicados al clima; elaborar productos regionales (en especial proyecciones estacionales) adaptados a las necesidades de los potenciales usuarios; proporcionar acceso en línea a estos productos y servicios; evaluar tales productos y servicios sobre la base de la retroinformación que los usuarios faciliten; realizar diagnósticos climáticos que incluyan la variabilidad del clima y los extremos climáticos a escala regional y subregional; establecer una climatología histórica de referencia y un sistema regional de vigilancia; y coordinar la formación de los usuarios en la interpretación y posibilidades de uso de los productos provistos por los centros climáticos regionales.
            En Morelos, debemos apropiarnos del cambio climático, ya que el 98 por ciento de los científicos sabemos que es un hecho y que afectará seriamente la forma de vida de nuestros hijos y nietos. Es urgente definir estrategias específicas de vinculación entre investigadores, tomadores de decisión y público en general para adaptarnos a sus efectos, ya que por nuestra situación geográfica sufriremos más que otras regiones en el país.