21 jul. 2014

Innovación gubernamental.

publicado en la Jornada Morelos el 21 de julio de 2014.

Los gobiernos federal, estatales y municipales siempre enfrentan la demanda ciudadana por más y mejores servicios y, en consecuencia, deben también afrontar la presión por alcanzar mayor eficiencia en la gestión de los recursos públicos, siempre insuficientes. Esto requiere crear una situación propicia para idear soluciones nuevas para problemas públicos; es decir, para la innovación pública, entendida como un proceso continuo que lleva a la creación de nuevos servicios o nuevas formas de entrega de los servicios existentes, a nuevas políticas, metodologías administrativas y sistemas de información. La innovación debe ser parte no sólo del sector privado, sino también debe ser fundamental en el quehacer público.

Thiago Alvim, Alejandro Barros, Alejandro Pareja y María Inés Vásquez, del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), escribieron el documento “GobernArte: el arte del buen gobierno.  Experiencias innovadoras de gobiernos subnacionales en la gestión de trámites para ciudadanos y empresas” (Nota técnica del BID; 662. Mayo 2014). En él se describen tres procesos innovadores para la mejora de la gestión y, a partir de estos casos, se identifican los principales resultados y su impacto en los ciudadanos y empresas de sus respectivos Estados, para puntualizar algunos de los desafíos que dichos procesos innovadores deben afrontar para su consolidación.

Los gobiernos deben ser proactivos en la generación de ambientes propicios para la innovación, facilitando que las buenas ideas para el sector público se transformen en productos y resultados. En esta línea, el documento establece que se deberían promover las siguientes estrategias: reducción de la aversión al riesgo, típica en los funcionarios con poder de decisión; líderes comprometidos con la innovación; flujo libre de información dentro de una agencia y entre agencias; sistematización de la innovación incorporando a la estrategia de la organización una estrategia para el desarrollo de la innovación; reclutamiento de perfiles más diversos (en formación, experiencia, habilidades y formas de pensar); análisis, discusión y diseminación del aprendizaje surgido de las innovaciones no exitosas; colaboración entre agencias; establecimiento de redes de colaboración y alianzas con los ciudadanos, la academia, las empresas y las organizaciones no gubernamentales; creación de comunidades de práctica; instrumentación de canales de innovación para viabilizar el potencial innovador de los funcionarios; adaptación de la normativa, especialmente la de compras publicas; y evaluación permanente de nuevas tecnologías para definir si corresponde incorporarlas.

El proceso de innovación en el sector público está, en el plano internacional, muy poco institucionalizado, asegura el documento. Esto quiere decir que, si bien se vienen desarrollando innovaciones, el proceso como tal no figura en los presupuestos, ni en los organigramas ni en los mapas de procesos y, por lo tanto, no se está sacando partido de todo su potencial. Los gobiernos más avanzados en este aspecto son Australia, Dinamarca y Finlandia, entre otros, y están intentando institucionalizar el proceso de innovación con enfoques bastante diversos. Más allá del mecanismo que se escoja para este propósito, sí parece haber cierto consenso respecto al tipo de soluciones que constituyen las innovaciones en la actualidad. Las tecnologías de la información (TI) continuarán cumpliendo un rol importante en las innovaciones, facilitando a los gobiernos la satisfacción de la demanda por servicios en línea, el avance en la personalización de la entrega de servicios (considerando las distintas necesidades de los individuos) y la reducción de costos.

Otra línea de innovación muy activa es la que se enfoca en la mejora del acceso a los servicios, procurando acercarlos todo lo posible a los usuarios, plantea el documento. De especial relevancia son los centros multiservicios basados en el paradigma de ventanilla única y la multicanalidad que permite mayor personalización en la entrega de los servicios. En cuanto a innovaciones relacionadas con la eficiencia, continúa avanzando el modelo de servicios compartidos, mediante el cual se racionaliza la infraestructura y los servicios a través de todo el Estado. Cada unidad ya no tendrá que adquirir servidores ni software de base, ni mantenerlos, sino que le serán brindados por el Gobierno central. Se trata de una aplicación del modelo cloud computing (computación en la nube) mediante el cual no solo se reducen costos y se gana en seguridad, sino que conlleva una mayor flexibilidad a la hora de reforzar o disminuir capacidades.

Las experiencias innovadoras muestran, según el documento, que los gobiernos deben buscar nuevas formas de relacionarse con sus ciudadanos, más cercanas, menos verticales y que tengan como base la adecuada identificación de sus requisitos. Estas experiencias comparten algunas características que invitan a pensar en algunos de los elementos que deberían estar presentes en un proceso innovador en la gestión pública. En primer lugar, apoyarse en prácticas de gestión modernas, que promuevan el trabajo en equipo y la colaboración interinstitucional, y faciliten la toma de decisiones para adecuar la gestión y prestación de los servicios a nuevos estándares de calidad. En segundo lugar, contar con equipos técnicos sólidos que puedan abrir y mantener un espacio dentro de las administraciones para sus respectivos proyectos. Estos equipos, con el respaldo de las autoridades del más alto nivel, logran mostrar desde un inicio los beneficios que traerían las innovaciones tanto a los funcionarios involucrados en la gestión de los proyectos como a las altas autoridades. En tercer lugar, es clave la identificación de soluciones tecnológicas que se adecuen a las necesidades de cada Estado y a la realidad de cada gobierno, privilegiándose el uso de software libre o desarrollados internamente por sus equipos técnicos. Finalmente, tener como eje a los ciudadanos, al identificar las principales demandas ciudadanas en materia de trámites y servicios, y diseñar las soluciones que las atiendan más apropiadamente.
            En Morelos, debemos diseñar y ejecutar un amplio programa de innovación gubernamental que permita cambiar la cultura de la administración pública y que tenga como objetivo el logro de resultados de manera eficaz, eficiente, transparente y con solvencia.