6 ene. 2014

Delinear una economía verde

publicado en La Jornada Morelos el 6 de enero de 2014.

El diseño, puesta en marcha y seguimiento de una economía verde deben considerar las diversas condiciones sociales, ambientales, políticas e institucionales de cada país o localidad. Las propuestas provenientes de organismos internacionales y de países en desarrollo deben ser consideradas en su propia naturaleza y  adecuadas a las oportunidades y los retos de cada país emergente o en vías de desarrollo. Las políticas, normas y reglas son particulares para cada nación, estado o localidad, así como las modalidades de financiamiento, ejecución y seguimiento. La participación de todos los actores involucrados, en todos los niveles, ha demostrado ser crucial para el éxito de una economía con estas características.
Steve Bass, del Instituto Internacional para el Ambiente y el Desarrollo (IIED, por sus siglas en inglés) escribió una guía para delinear una economía verde (“Scoping a green economy: A brief guide to dialogues and diagnostics for developing countries”. Published by IIED, September 2013. Bass, S. 2013. Scoping a green economy. IIED, London. http://pubs.iied.org/16554IIED. ISBN 978-1-84369-966-8). Su objetivo principal es promover un diálogo y un diagnóstico tempranos en y por los países en vías de desarrollo sobre qué significaría una economía verde para cada uno de ellos. Esta guía está basada en la experiencia que el IIED tuvo en once países de forma aislada y, en cada uno, se obtuvo una definición precisa del potencial y de los requerimientos para alcanzarla.
            En esta guía se hace énfasis en cinco procesos: evidenciar qué funciona, al trascender los conceptos generales y encontrar los aspectos a desarrollar con políticas económicas verdes; analizar realísticamente las condiciones que permitan superar las barreras, al considerar aspectos tecnológicos, de capital, mercados, capacidades, reglamentos y políticas; asegurar inclusión y equidad, al permitir que todos los actores participen en la definición y distribución de costos, beneficios y riesgos; lograr objetivos verdes con crecimiento, al garantizar que la reducción de gases de efecto invernadero vaya acompañada de un uso de los recursos naturales que impulse el bienestar, y establecer estrategias acordes a las necesidades de cada país o región, al responder a las necesidades de los actores más que en darles lo que es más factible.
            Es de fundamental importancia definir con claridad los objetivos de una economía verde, tanto los actuales, como los propuestos o los potenciales. En la guía se enuncian los tres principales objetivos: el bienestar humano, medido por empleo decente, salud, libertades, cultura e ingreso; no exceder los límites ecológicos y climáticos, al no rebasar los límites de resiliencia de la naturaleza; y equidad, al incorporar a todos los actores en los procesos, actividades económicas y distribución de beneficios. También, la guía describe los mecanismos para alcanzarlos: crecimiento económico, en particular en las localidades donde exista el mayor potencial para incrementar el bienestar; gestión sustentable de los recursos naturales, al mejorar su productividad per cápita; y resiliencia, para adaptarse al cambio climático, la diversificación, la administración del riesgo, las respuestas institucionales y la atracción de inversiones.
            El diagnóstico para conformar una economía verde debe realizarse a través del diálogo de todos los actores. La guía los define como: autoridades centrales y políticos, para decisiones holísticas y negociaciones claves; autoridades económicas, financieras y de desarrollo, para decisiones financieras y distributivas; autoridades ambientales y de recursos naturales, para el mejor uso del capital natural; autoridades de infraestructura y gobiernos locales, para decidir los requerimientos de obras a mediano y largo plazos; el sector privado –grande, mediano, pequeño y micro, tanto nacional como extranjero, y convencional o verde, para las decisiones de inversión y creación de empleos; los grupos pobres y marginados, para compromisos y validación; organizaciones civiles, empresas sociales e instituciones académicas y de investigación, para contar con el conocimiento y las capacidades necesarias; y agencias de cooperación para el desarrollo, para apoyo político, financiero, de conocimiento y de capacidades.
            La experiencia de la IIED en la realización de preparativos para la implantación de una economía verde en once países, a niveles nacional y local, les permite sugerir la existencia de cuatro pasos fundamentales:
Primero, preparar el diálogo para explicitar el contexto y propósito. Existen cuatro tipos de diálogos: identificación del concepto e intercambio de opiniones; mapeo de la situación actual e identificación de posibles estrategias; evaluación de iniciativas específicas diseñadas a nivel internacional, y diseño de estrategias para acelerar posibles opciones económicamente viables;
Segundo, establecer el diálogo, al construir una agenda, identificar potencialidades y barreras, definir beneficios específicos, encontrar las bases actuales para construir, desarrollar modelos de comportamiento, proponer máximas ganancias y mínimas pérdidas, consecución de recursos necesarios, responsabilizar a una institución, integración de un grupo apropiado de participantes, y acordar un calendario de actividades;
Tercero, registro escrito del diálogo, al establecer minutas firmadas de los acuerdos y de las diferencias alcanzadas en cada reunión, sin menoscabo de poder elaborar sobre los mismos para su mejora; y
Cuarto, mantener vivo el diálogo, al realizar un diagnóstico, realizar acciones y empoderar a cada uno de los actores.
            En Morelos, debemos emprender ya el diálogo entre todos los actores para delinear una economía verde que sea la base de nuestro desarrollo, en el mediano y largo plazos. En el corto plazo, el gobierno estatal debería convocar a dicho diálogo para identificar objetivos, estrategias, acciones y entregables prioritarios. Tenemos las condiciones naturales, humanas y de conocimientos para ser líderes a niveles nacional y regional.