25 feb. 2013

Objetivos sociales en la gobernanza corporativa

publicado en la Jormada Morelos el 25 de febrero de 2013

Hemos señalado en otras ocasiones que es imposible comprender cómo nuestro país esté dentro de los primeros quince países del mundo en generación de riqueza y, simultáneamente, estemos en lugar 60, aproximadamente, si tomamos en consideración otros aspectos como el educativo y la salud, y que adicionalmente bajemos otros 10 lugares si consideramos el aspecto de equidad de género. Algunos mexicanos son inmensamente ricos y la mayoría está en la pobreza. Por ejemplo, ¿quiénes se han beneficiado de petróleo extraído del subsuelo mexicano? La teoría de que la riqueza generada por algunos se derramaría poco a poco a la mayoría ha fracasado. En el marco de las reformas que planteará este Gobierno Federal es imprescindible analizar el tipo de empresas que ayuden a alcanzar el bienestar de la sociedad mexicana.

            Joergen Oerstroem Moeller, investigador titular visitante en el Institute of Southeast Asian Studies in Singapore y profesor adjunto en la Singapore Management University & Copenhagen Business School, escribió un artículo sobre las diferencias en los métodos de gobernanza de las empresas entre Estados Unidos y China (China’s Effort to Redefine Corporate Governance, World Future Review, Fall 2012, page 5). La legitimidad de cualquier modelo económico o sistema político se sustenta en proveer seguridad, salud y bienestar a la población; sin embargo, el autor plantea que una fracción en aumento del sistema empresarial occidental, en particular del área financiera, está violando esta regla dorada.

            A pesar de que la mayoría de los métodos de gobernanza empresarial fue inventada en Estados Unidos, ahora existen fuertes críticas sobre ese sistema empresarial y, en especial, de los valores éticos y morales empleados en su funcionamiento, asegura el autor. Ejemplos abundan, J. P. Morgan perdió 9 mil millones de dólares especulando en transacciones financieras de derivados; el Bank of America perdió 40 mil millones de dólares durante los últimos cuatro años por malas inversiones en bienes raíces; un número importante de corporaciones no pagan impuestos federales pero sí reciben beneficios en sus impuestos de sus gobiernos, y el gobierno de Grecia paga 500 millones de dólares a instituciones financieras que especularon contra los propios gobiernos y bancos centrales europeos e instituciones financieras internacionales.

            A las personas no les importa si un emprendedor gana dinero por un invento o por construir una compañía exitosa, ya que contribuyeron al desarrollo de la sociedad y crearon empleos, indica el autor. Sin embargo, ¿qué se merece aquella persona del sector financiero que maneja instrumentos financieros? Ésta se ha convertido en una pregunta crucial para el sistema capitalista y la gobernanza corporativa, sobre todo si se considera que en Estados Unidos e Inglaterra la participación del sector financiero corresponde al 10 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB).

            La inmensa mayoría de las empresas americanas y europeas cotiza en bolsas de valores y es propiedad de accionistas, señala el autor. Si la mayoría de estos accionistas son individuos entonces la población está ligada al sistema empresarial, que les provee los bienes y servicios que ellos necesitan. Los ahorros de las personas comunes financian a las corporaciones y las ganancias regresan a las mismas personas; una mayor producción crea más beneficios para compartir entre todos. Sin embargo, el contrato social implícito se rompe si el inversor individual es reemplazado por el inversor corporativo. En 1965, en Estados Unidos, más del 80 por ciento de las acciones eran propiedad de individuos; en 2007, era menos del 20 por ciento. En el mismo periodo, la participación del sector financiero en el PIB se duplicó. Además, este sector se plantea sólo ganancias en el corto plazo y no le interesa el estado de las empresas en las que invierte.

            El tipo de propiedad de las empresas asiáticas es muy diferente al de las estadounidenses o europeas, ya que pocas dependen del mercado de valores para obtener capital, según el autor. La mayoría de sus acciones son propiedad de los estados o por familias que frecuentemente tienen ligas con el estado. Así, estas compañías para obtener capital no dependen de sus acciones en los mercados o de alcanzar ganancias sólo para atraer inversionistas.

            En China, por ejemplo, el banco es un instrumento para canalizar fondos del gobierno a empresas propiedad del estado en los términos y condiciones que promuevan los objetivos establecidos por el gobierno o, mejor dicho, por el Partido Comunista Chino (PCC), apunta el autor. Si un proyecto contribuye a un desarrollo social establecido en la lista aprobada del PCC, entonces recibe financiamiento independientemente de su valor en una economía de mercado. La inversión extranjera directa es aceptada para conocer qué sectores de su economía son rentables desde el punto de vista de los mercados. Los chinos consideran que la riqueza de una nación depende de la riqueza de la sociedad o qué también se desarrolla la sociedad de acuerdo con los objetivos y prioridades establecidos por el PCC, y no depende de la acumulación individual o empresarial de riqueza.

            El crecimiento anual de China alcanzó más del 10 por ciento anual en las décadas recientes y los objetivos del PCC se alcanzaron, elevando el nivel y la calidad de vida del ciudadano chino promedio. No hubo conflicto entre las políticas sociales y las políticas de mercado, establece el autor, ya que ambos sectores crecieron rápidamente. Existen dos factores que pueden afectar este crecimiento en el futuro: el incremento en la desigualdad de los ingresos, ya que una parte importante de los grandes ingresos privados va a una pequeña porción de la población, y un desbalance entre objetivos de política, sociales versus economía de mercado.

            En Morelos y en México, es imprescindible conocer bajo qué condiciones la gobernanza de una empresa propiedad del estado puede ayudar a lograr beneficios para la sociedad, sin cumplir estrictamente con los indicadores de mercado. La reforma de PEMEX implica la reforma de toda la industria petrolera y petroquímica mexicana, no tendría sentido de otra forma; pero el objetivo debe ser un mayor beneficio para la sociedad mexicana. La consolidación estatal de la agroindustria de la caña de azúcar es fundamental, no es posible sólo pensar en la rentabilidad de un ingenio. El desarrollo del país depende de un fino balance entre las políticas sociales y las políticas económicas de los mercados; que la gobernanza empresarial sea para el beneficio de todos los mexicanos.

 

18 feb. 2013

Impulsar la responsabilidad social de las empresas.

publicado en La Jornada Morelos el 18 de febrero de 2013.

El desarrollo es un proceso por el que se avanza en tres frentes, propone la Comisión Económica para América Latina (CEPAL): el cambio estructural, la convergencia productiva y la igualdad. El primero implica aumentar el peso que tienen en la estructura productiva los sectores intensivos en conocimiento; el segundo, reducir las brechas tecnológicas, de productividad y de ingresos con las economías en la frontera tecnológica internacional, y el tercero, avanzar en igualdad partiendo de un enfoque de derechos. El progreso técnico, la creación de buenos empleos, la reducción de la desigualdad y la sustentabilidad son dimensiones inseparables en el mundo en que vivimos.

            Álvaro Calderón, de la División de Desarrollo Productivo y Empresarial de la CEPAL, estuvo a cargo de la coordinación del documento titulado “La Unión Europea y América Latina y el Caribe: Inversiones para el crecimiento, la inclusión social y la sostenibilidad ambiental” (LC/L.3535/Rev. 1, Enero de 2013, © Naciones Unidas • Impreso en Santiago de Chile). Este documento ofrece una perspectiva amplia e informada de las principales dimensiones del desarrollo de los países de ambas regiones. Establece que la inversión es una variable clave que vincula el crecimiento económico, la inclusión social y la sustentabilidad ambiental con miras a lograr un desarrollo orientado al cambio estructural para reducir la desigualdad. Además, es el mecanismo para avanzar hacia una estructura productiva más intensiva en conocimiento, mayor productividad y alta capacidad de generación de empleos. Más aun, es el elemento decisivo para la incorporación de la revolución tecnológica en curso, que abre oportunidades no sólo para grandes saltos de productividad y competitividad, sino también para la creación de empleos de calidad y la generación de condiciones favorables a la sustentabilidad.

            La inversión también vincula el corto y el largo plazo, señala el documento. Es el eslabón que materializa los encadenamientos productivos y tecnológicos que se traducen en crecimiento. Una débil respuesta de la inversión a los ciclos económicos expansivos y su notable descenso en las fases de contracción explican la extrema lentitud del cambio estructural y el escaso efecto de arrastre que ha tenido para el resto de la economía. Los factores económicos y del entorno son los determinantes últimos de la inversión, pero la responsabilidad social empresarial juega un papel más allá de las fuerzas del mercado. La creación de empleos, el aumento de la inclusión social y la sustentabilidad ambiental son resultados de fuerzas económicas y de voluntades y compromisos políticos.

            El paradigma tecnológico y productivo predominante está experimentando cambios de tal magnitud que han sido calificados como una nueva revolución tecnológica, apunta el documento. La convergencia de innovaciones en materia de tecnología digital está transformando distintos ámbitos del diario vivir. Estos avances han modificado los procesos de fabricación, gestión, comercialización y distribución de productos, e impulsado nuevos modelos de negocios basados en internet, lo que no sólo cambiará el modo, sino también el lugar de producción, y redefinirá la estructura y dinámica productiva global. Se está rediseñando el mapa productivo mundial y, posiblemente, la revolución tecnológica dará lugar al retorno de actividades y sectores productivos —incluso algunos hoy intensivos en mano de obra— a los países más avanzados, con el consiguiente impacto en el empleo en regiones como América Latina y el Caribe.

            La nueva trayectoria de desarrollo apunta, según el documento, a utilizar tecnologías limpias, resultantes de la combinación de distintos avances en el reciclaje y el tratamiento de aguas y gases; la generación de electricidad a partir de fuentes energéticas renovables (eólica, solar e hidráulica) y celdas de hidrógeno; los combustibles derivados de la biotecnología; las redes inteligentes de control en sistemas urbanos y redes eléctricas, y el aumento de la eficiencia energética de gran número de máquinas, como los automóviles.

            A partir de las reformas de mercado predominó la convicción de que la inversión extranjera directa (IED) era un factor propulsor del desarrollo que automáticamente tenía efectos positivos en las economías receptoras, indica el documento. De acuerdo con esta visión, se destacaba la función de la IED como complemento del ahorro interno y fuente de nuevos aportes de capital y de beneficios en materia de transferencias de tecnología y de derrames de productividad. Asimismo, se otorgaba prioridad al monto más que a la calidad, lo que llevó a los países a tratar de maximizar los ingresos de IED provenientes de las empresas transnacionales, principales impulsoras del fenómeno. Sin embargo, si la IED se orienta a aprovechar el tamaño y dinamismo de mercados locales o subregionales, entonces se da lugar a la creación de encadenamientos productivos y al desarrollo del empresariado local.

La inversión debe enfocarse hacia la creación de nueva capacidad productiva, particularmente en actividades intensivas en conocimiento, tecnología e innovación.

            Las pequeñas y medianas empresas son un camino importante para la inclusión social, reconoce el documento. Una mayor inserción internacional debe contribuir a la generación de empleo y al incremento de los ingresos, además de brindar la posibilidad de alcanzar mayores niveles de productividad e innovación tecnológica. Los procesos continuos de ampliación de capacidades productivas son imprescindibles para que un país mantenga un desarrollo sostenido, reduzca la pobreza y la desigualdad social y mejore el bienestar colectivo.

            En Morelos, es necesario articular las diferentes dimensiones de la política económica para generar sinergias entre las dinámicas de corto y de largo plazo. Para la competitividad de las empresas es cada vez más importante un enfoque estratégico sobre la responsabilidad social empresarial. De hecho, el compromiso con los actores interesados, internos y externos, permite a las empresas anticipar y aprovechar mejor expectativas sociales y condiciones de funcionamiento que cambian rápidamente, generando oportunidades de crecimiento. Así, las empresas pueden conquistar una confianza duradera de los trabajadores, los consumidores y los ciudadanos que sirva de base para modelos empresariales duraderos.

11 feb. 2013

Panorama energético al 2050


En el sector energético de México y del mundo, las decisiones que se toman hoy tienen repercusiones por varias décadas, ya que los procesos involucrados toman muchos años en materializarse: identificar, cuantificar y explorar reservas, y diseñar, construir y poner en marcha la infraestructura requerida para obtener la energía primaria, su transformación a energéticos secundarios y su distribución hasta la puerta de los usuarios, entre otros. Las decisiones que toman PEMEX y CFE comprometen las finanzas nacionales también por décadas. Así, se considera en la actualidad, si queremos avanzar en un desarrollo sustentable, que debemos diseñar nuestra sociedad en el futuro de largo plazo y, entonces, realizar las acciones pertinentes para alcanzarlo, en particular los aspectos económicos y energéticos.
            Eric Martinot, director de investigación del Instituto sobre Políticas para la Energía Sustentable en Japón (ISEP, Institute for Sustainable Energy Policies) fue el autor principal de un reporte sobre los futuros globales de las energías renovables al año 2050. La organización de dicho reporte se debe a la Red de Políticas para Energías Renovables en el Siglo 21 (REN21 – Renewable Energy Policy Network for the 21st Century) y el propio ISEP (REN21. 2013. Renewables Global Futures Report, Paris: REN21). El reporte pretende responder dos preguntas: ¿Qué pensamos sobre el futuro de las energías renovables? y ¿Cuál es el rango de posibilidades creíbles de ese futuro? No pretende dar una visión o posición preferida, sino un panorama simplificado de un rango amplio de posibilidades y formas de pensar. Además, pretende ser una herramienta educativa y de discusión y, también, un marco de referencia para pensar sobre el futuro.
            El autor recopiló información de un gran número de fuentes: entrevistas con 170 expertos de 15 países, tanto industriales como tecnólogos, investigadores y financieros; con autoridades y actores importantes en 20 ciudades; con participantes en talleres de discusión exprofeso en India, Marruecos y Sudáfrica; con el análisis de más de 50 escenarios energéticos de largo plazo publicados por agencias internacionales acreditadas, compañías energéticas e instituciones de investigación; recopilando las metas oficiales de todos los países; acciones de largo plazo publicadas por gobiernos locales o municipales; reportes corporativos anuales y otra información de las mayores compañías energéticas mundiales; y una variedad de artículos y referencias publicadas a nivel mundial.
            El mundo obtiene entre el 17 y 18 por ciento de su energía de fuentes renovables, a partes iguales entre la biomasa tradicional y las renovables modernas, establece el reporte. En 2011, 30 países obtenían más del 20 por ciento de su energía total a partir de renovables, incluyendo a Austria, Brasil, Chile, Dinamarca, Finlandia, Islandia, Nueva Zelanda, Noruega, Perú, Filipinas, Portugal, Rumanía, Suecia, Uganda y Uruguay. La Unión Europa y Estados Unidos están en 12 por ciento. Francia, Alemania, Italia, España y otros están arriba del 10 por ciento y Japón en 6 por ciento.
            Los escenarios energéticos al 2050, publicados entre 2010 y 2012, han sido clasificados, en el reporte, como conservadores, moderados y pro-renovables. La participación de las energías renovables, como porcentaje del consumo total de energía, en los escenarios conservadores está entre 15 y 20 por ciento y han sido publicadas por compañías petroleras, algunos grupos industriales, la Agencia Internacional de Energía (IEA) y la Agencia de Información Energética de los Estados Unidos. Los escenarios moderados muestran participaciones en el rango de 25 a 40 por ciento y han sido publicados también por la IEA y por el Panel Internacional sobre Cambio Climático (IPCC). Los escenarios pro-renovables presentan participaciones de las energías renovables entre 50 y 95 por ciento y han sido publicados también por la AIE, la Evaluación Global de Energía (GEA), el IPCC y GreenPeace.
            Muchos de los entrevistados, indica el autor, consideran que una alta participación de las energías renovables es posible y que es un asunto de elección, no tecnológico o económico. En particular, los expertos preocupados por el Cambio Climático consideran que es una necesidad la alta participación de las renovables para alcanzar las metas en la reducción de la emisión de gases de efecto invernadero. Se requiere de una Transición Energética, que implica un cambio en la forma de vida, y esto se refleja en las metas nacionales que algunos países se han establecido: en Dinamarca, al 2020, la participación de las renovables en el sector eléctrico será de 50 por ciento y de 40 en el térmico, y en el 2050 será de 100 por ciento en ambos, y en Alemania, las participaciones serán en el sector eléctrico del 35 por ciento en el 2020 y del 80 por ciento en el 2050.
            El problema principal que señala el reporte para tener una alta participación de energías renovables en el largo plazo es el financiamiento. Se plantea que los análisis deben estar centrados en el riesgo financiero y en la definición de portafolios energéticos que reduzcan riesgos, más que en los tradicionales de costo y beneficios tecnológicos. También, se proponen nuevas formas de financiamiento, a través de: propiedad comunitaria, fondos de pensión o nuevos instrumentos para reducir riesgos financieros.
            Finalmente, la transición se llevará a cabo por la elección y percepción de los consumidores, no por decisiones estrictamente técnicas o económicas, apunta el reporte. Por ejemplo, qué tipo de vehículos se comprarán, si estarán integrados al sistema energético de la vivienda y si estarán en posibilidad de balancear al sistema eléctrico regional. Pensar en sistemas energéticos completos, donde se integran a la energía, el transporte, la vivienda, la industria, la eficiencia energética y los equipos de uso final de la energía, facilitará el aprovechamiento masivo de las energías renovables.
            En Morelos, debemos asumir la integración de sistemas como método de planeación, no sólo de manera sectorial y tecnológica, sino a niveles institucional, de políticas públicas, de negocios, social y ambiental. El Estado puede y debe administrar, a través de alianzas público-privadas, los recursos energéticos en beneficio de los morelenses.

7 feb. 2013

El crimen en 2030

publicado en La Jornada Morelos el 28 de enero de 2013

El avance tecnológico siempre ha tenido un efecto en la detección y prevención de las actividades criminales pero, también, ha causado una mayor eficacia en las técnicas utilizadas por los criminales. Ambos lados han avanzado en su capacidad de comunicación, armamento, logística y entrenamiento. Era común que los criminales siempre fueran a la zaga de la policía, lo que permitía mantener la paz social en cualquier lugar geográfico. Sin embargo, este desbalance sea ha roto en diversas zonas del país, donde desafortunadamente existe una superioridad tecnológica de los criminales sobre los policías.

            Gene Stephens, Profesor Emérito Distinguido de la Universidad de Carolina del Sur y actualmente colaborador del Instituto en Administración para Mantener el Orden Público (Law Enforcement Management Institute), en Texas, escribió sobre el “Crimen en el año 2030” (Crime in the Year 2030, The Futurist, January-February 2013, Vol. 47, No. 1). En este artículo, el autor presenta los asuntos más importantes que probablemente ocurrirán de ahora al año 2030, su impacto en la seguridad pública y las acciones posibles que tomarán, tanto los criminales como la policía. Los retos para alcanzar un efectivo respeto a la ley son enormes y el único camino para lograrlo demandará de una nueva y reforzada dedicación y compromiso de los policías con el servicio público. El debido proceso y las deliberaciones necesarias para garantizar seguridad y justicia deberán realizarse a un ritmo cada vez mayor.

            Una avalancha de tecnologías emergentes está transformando el crimen y su control, lo que afectará el modo de vida de todas las personas a nivel mundial. La tecnología es amoral, considera el autor, y será utilizada bien o mal; da los medios para cometer crímenes, para evitarlos, para ocultarlos y para detectarlos. Los criminales y los policías tendrán equipos y sistemas de vigilancia operando de tiempo completo y en tiempo real. Las mejoras tecnológicas permitirán que cualquier creatura viva pueda ser localizable donde sea y a cualquier hora. Por ejemplo, la evidencia de culpabilidad se ampliará de fluidos corporales a olores o esencias y, también, la tendencia de incorporar dispositivos electrónicos de reconocimiento a tarjetas del transporte, de crédito y eventualmente a las personas. Incluso, se podría considerar un delito no estar disponible en la red de detección.

            La falta de disponibilidad de agua potable y de energía barata y su mayor escasez futura incrementará el volumen y el grado de los delitos, asegura el autor. La diferencia entre los que tienen estos recursos y los que no causará conflictos todavía más graves, tanto para regiones mundiales como países, estados, localidades o vecinos. Todos necesitamos agua y energía para sobrevivir. Alterar líneas de electricidad o acueductos es un crimen que va en aumento y que cuesta miles de millones de pesos a las compañías, estatales o privadas, que transforman y distribuyen ambos productos. Se deben considerar, también, los actos de terrorismos sobre ambas “líneas” de distribución en las muy probables futuras guerras por recursos naturales.

            La transparencia, la privacidad y su interrelación serán temas de enorme relevancia al 2030, señala el autor. La cobertura de comunicación en los medios ya es de 24 horas diarias, los siete días de la semana. El flujo de información no para en televisión, radio e internet. Su captura y diseminación se ha vuelto más íntima e inmediata con cámaras y grabadoras en cualquier teléfono celular, además de contar con sistemas GPS para localización instantánea. Adicionalmente, la miniaturización, o más aún la “nanoturización”, de los dispositivos de vigilancia y su incorporación a redes electrónicas mundiales manejadas por supercomputadoras, crearán una omnipresencia de los medios, tanto corporativos como individuales. ¿Habrá en el futuro algún lugar donde una persona se pueda ocultar de ser observada públicamente? También, dichas tecnologías atentarán contra nuestras libertades civiles al poder mal utilizar la existencia de un “record permanente”.

            El valor de la privacidad y otras libertades civiles cambiará en un mundo que estará vigilado permanentemente, apunta el autor. El avance en la comunicación masiva por medio de las redes sociales ya está cambiando los valores de los jóvenes, al compartir información personal que los mayores consideramos confidencial. De hecho, criminales y policías ya navegan la red consuetudinariamente para elegir víctimas o para encontrar evidencias de actividades ilegítimas.

            El propio concepto de libertad de elección está bajo presión por la naturaleza de esta sociedad emergente, indica el autor. Ya han sucedido revueltas masivas contra actos de gobierno que atentan contra esta libertad y la tendencia apunta a que podrán haber reacciones mucho más globales y violentas; que incluso se enfrenten al uso de las tecnologías mencionadas.

            En Morelos y en el mundo, existirán conflictos sociales acerca de cómo utilizar las tecnologías emergentes para combatir el avance del crimen. No queremos que los criminales superen a nuestros policías y tampoco queremos perder nuestros valores y libertades individuales. Debemos analizar ya el rumbo que tomará nuestra sociedad.

4 feb. 2013

La conectividad del automóvil en 2020

publicado en La Jornada Morelos el 4 de febrero de 2013

El uso del automóvil ha aumentado de manera exorbitante, los trayectos que hacemos de casa al trabajo cada vez consumen más tiempo, tal vez de 15 minutos han pasado a media hora o la hora completa si hay algún percance vial. Además, el coche se ha convertido en oficina, espacio de reuniones y en extensión de la casa, al desayunar o arreglarnos, con tal de utilizar el tiempo en que nos encontramos atrapados en el tráfico. Desde el punto de vista ingenieril, existe dos alternativas entre mezcladas: cambiar a un sistema de transporte masivo que sea barato, ágil, limpio y seguro, y mejorar las condiciones del coche para que nos provea de más y mejores servicios, de manera segura, al chofer, a los pasajeros y al propio vehículo.
            Rahul Mangharam, Asistente de Profesor, en el Departamento Ingeniería Eléctrica y Sistemas, de la Universidad de Pensilvania, publicó un artículo sobre “El coche y la nube electrónica: Arquitecturas automotor para el año 2020”, en la revista The Bridge (Vol. 42, No. 4, Winter 2012. © 2012 by the National Academy of Sciences), donde identifica tres tendencias emergentes en las expectativas de los choferes para sus vehículos: conectividad continua con la infraestructura vial y con otros vehículos; mayores niveles de productividad y entretenimiento durante la duración del viaje, y reducción del nivel de atención por una operación semiautónoma y planeación automática de rutas menos congestionadas. Estas demandas pueden ser atendidas si los automóviles se vuelven más programables, de tal forma que se pueda de manera remota mejorar las condiciones de control del motor, confort de la cabina, conectividad, navegación y seguridad, tanto actuales como durante la vida útil del coche.
            Se estima que ocurren 6.4 millones de accidentes anuales en los Estados Unidos, en los que están involucrados tres personas en promedio en cada uno, de tal forma que la probabilidad de tener un accidente es de 1 en 16 para cada individuo. También que el 90 por ciento de los choques se deben a la negligencia de uno de los conductores, por lo que podrían ser evitados. En el vehículo del futuro las comunicaciones inalámbricas mejorarán la seguridad, indica el autor. Cuando se integre la tecnología de comunicación con el tren de potencia del vehículo, la retroalimentación auditiva y sensorial podrá emitir señales de alerta de todos los vehículos que se acercan en eventos como frenado repentino, pérdida de tracción o inflado de las bolsas de aire. Si estas señales de peligro son comunicadas y entendidas por cada uno de los vehículos de una carretera, en tiempos de pocos milisegundos, entonces habría posibilidades de reacciones más largas y se evitarían los choques y alcances múltiples. Las arquitecturas de conexión de estos sistemas críticos requieren todavía de investigación y desarrollo para asegurar privacidad y seguridad junto con la entrega a tiempo de alertas de tráfico, mensajes de peligro y renovación de información.
            El autor y su grupo de investigación han desarrollado una plataforma virtual de una red vehicular, llamada GrooveNet, que simula miles de autos moviéndose en calles específicas de los Estados Unidos y comunicándose entre coches reales y simulados. Esta plataforma maneja una variedad de modelos, redes, sistemas de interfaces, tipos de mensajes y modos de operación, que facilitan el diseño, validación del modelo, despliegue amigable y fácil elaboración de prototipos, ya que los vehículos reales y virtuales usan los mismos protocolos, algoritmos y software.
            Los retrasos debidos a la congestión del tráfico se estima que le cuesta anualmente a los Estados Unidos unos 78 mil millones de dólares por las 4.2 miles de millones de horas perdidas y por los 2.9 miles de millones de galones de combustible desperdiciados; además, 45 por ciento, aproximadamente, de dichos retrasos se debe a incidentes de tráfico individuales más que congestiones recurrentes. En la medida que la densidad de vehículos aumenta, hay una mayor necesidad de administrar el tráfico para prevenir, evitar y reducir las largas filas de autos, señala el autor. Se requieren modelos y herramientas para la administración nacional del congestionamiento por tráfico y poder calcular las rutas más libres y más ecológicas, sin costos adicionales por aumentar la infraestructura. El grupo de investigación del autor ha diseñado una herramienta para el análisis de tráfico, llamada AutoMatrix, que simula más de 16 millones de vehículos moviéndose en calles específicas de Estados Unidos y les provee de las mejores rutas a tomar en tiempo real.
            Más de 20.3 millones de vehículos en Estados Unidos han sido llamados para que vayan al taller más cercano por posibles problemas de software relacionados con sistemas electrónicos, como controles de velocidad, de tracción, de estabilidad y de antibloqueo de frenos. Según el autor, en 2009, Volvo llamó a sus talleres a 17,614 vehículos por un posible error de software en el módulo de ventilación del motor que podía resultar en fallas y eventuales accidente. En agosto de 2011, Jaguar llamó a sus talleres a 17,678 vehículos por una posible falla del control de velocidad relativa que no se pudiera apagar en condiciones normales. En noviembre de 2011, Honda llamó a sus talleres a 2.5 millones de vehículos para modernizar el software que controla a la transmisión automática.
            Por lo anterior, existe una necesidad urgente para, después de la venta del vehículo, llevar a cabo un control sistemático de cada auto relativo a los diversos paquetes de software y detectar las fallas de manera temprana. El autor propone un sistema instalado en cada vehículo que capture, almacene y evalúe información sobre el estado de cada sistema de control. Un centro de diagnóstico remoto recibiría la información, a través de una red inalámbrica, elaboraría una detección de falla, establecería un diagnóstico y, cuando fuera necesario, podría de manera remota arreglar o modernizar el software específico; lo anterior funcionaría en tiempo real durante la vida útil de la unidad.
            En Morelos, debemos considerar en la planeación del fomento al ensamble y fabricación de vehículos, así como a la infraestructura del transporte urbano, que el automóvil del futuro está basado en su facilidad de programación, de conectividad con otros vehículos y de acceso a las redes de centros de tráfico. Es la única manera de hacer más seguros, eficientes y disfrutables nuestros viajes en automóvil.