1 nov. 2013

Estrategias empresariales verdes

publicado en la Jornada Morelos el 28 de octubre de 2013

Una mayor conciencia de los impactos ambientales de la producción y comercialización de
productos ha dado lugar a que las empresas comiencen a ser evaluadas no sólo por su capacidad de proveer productos y servicios de calidad, sino también por su capacidad de balancear los aspectos económicos, sociales, ambientales e institucionales, es decir por su sustentabilidad. En este contexto, las grandes empresas han ido incorporando el cambio climático en sus estrategias y procesos de toma de decisiones. Sin embargo, un importante desafío es incorporar también esta temática en las agendas de las empresas de menor tamaño. Es fundamental que los gobiernos establezcan políticas públicas, con estrategias y acciones específicas, que impulsen y fomenten la integración de todas las empresas en el camino del desarrollo sustentable.
            Alicia Frohmann y Ximena Olmos, consultoras de la División de Comercio Internacional e Integración de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), escribieron el documento “Huella de carbono, exportaciones, y estrategias empresariales frente al cambio climático”, publicado en la Colección documentos de proyectos de  la CEPAL (LC/W.559, copyright © Naciones Unidas, septiembre de 2013. Impreso en Naciones Unidas, Santiago de Chile). El objetivo de esta publicación es aportar al conocimiento y difusión de experiencias exitosas de empresas en latinoamérica, incluyendo las principales motivaciones, las metodologías de cálculo de la “huella de carbono” (es decir, la cantidad de carbono que se emite a la atmósfera por cada actividad que realizamos) y el tipo de alianzas empresariales o público-privadas que estuvieron presentes. Con ese recuento analítico, esperan generar insumos para la formulación de políticas públicas en países de la región y también incentivar los proyectos que están desarrollando los empresarios del sector exportador.
            Las autoras se preguntan ¿Por qué reducir las emisiones? Y enseguida plantean los beneficios más importantes: primero, colabora en aminorar o retardar los efectos del cambio climático, manteniendo por más tiempo las condiciones que permiten desarrollar determinadas actividades en ciertas localidades; segundo, detecta ineficiencias en los procesos productivos de las empresas y coopera en su mejora, pues ayuda a identificar aquellos procesos o insumos que requieren de ajustes o deben ser cambiados; tercero, modifica los comportamientos de las personas que son parte de la empresa, ya que genera una conciencia personal sobre el tema y ésta se traslada a los hogares; cuarto, fortalece la marca del producto y éste se hace más competitivo en los mercados internacionales, y quinto, crea oportunidades de avanzar en otros temas ambientales como la gestión de los residuos y del agua, que están comenzando a abrirse paso como requerimientos en los mercados internacionales. Sin duda, incorporar estas variables requiere de un esfuerzo importante, pero las oportunidades de ganancias que se abren llegan a compensarlo.
            El primer desafío de las empresas al decidir calcular su huella de carbono, es definir la metodología que utilizarán. Según las autoras, las grandes empresas parecen haber privilegiado en principio realizar inventarios corporativos (por ejemplo, utilizando el GHG Protocol de la OECD). Otro de los obstáculos más mencionados a la hora de avanzar hacia la reducción de emisiones son los altos costos involucrados, ya que para la gran mayoría de los empresas, comenzar a utilizar energías renovables, cambiar sus procesos internos para reducir al mínimo las emisiones o el uso de insumos menos intensivos en carbono, pueden ser pasos que requieren de fuertes incentivos por parte de los gobiernos; por ejemplo, los mercados de comercio de emisiones globales de carbono, impuestos, regulaciones y estándares. Todos ellos tienen en común un horizonte bastante estable en el tiempo, lo que a juicio de los empresarios les permitiría recuperar en un plazo adecuado las inversiones realizadas. Sin embargo, en la medida que las empresas han comenzado a informar sobre los planes de reducción, se está confirmando que este obstáculo va decreciendo con el paso de los años.
            Algunas guías para que los formuladores de política las tengan en cuenta han sido recopiladas por las autoras y proponen avanzar en: una mayor armonización de los métodos de presentación de informes de los gases de efecto invernadero (GEI); definir claramente el alcance y los límites de las emisiones de las empresas para contar con información completa e incentivar la reducción de emisiones; fortalecer la calidad y credibilidad de la información sobre las emisiones de GEI; incentivos y señales de precios que permitan estimular el potencial de reducción de las emisiones de las empresas; orientar el establecimiento de objetivos de reducción de emisiones de GEI; apoyar en el trabajo de las empresas con sus proveedores, especialmente a través de la cooperación internacional; movilizar a los consumidores y aumentar en ellos la confianza en las empresas, básicamente a través de la educación en estos temas; generar un marco regulatorio que legitime un consumo de calidad, como las regulaciones en torno al etiquetado energético, y eco-etiquetado como impulsor de iniciativas sustentables en los negocios. Finalmente, llaman la atención sobre el alto nivel de supervisión necesario, al considerar distintos niveles de progreso, y sobre la necesidad de que al mismo tiempo dicho sistema sea simple.
            En Morelos, el rol de las políticas públicas en la implantación de programas de medición de emisiones y sustentabilidad ambiental es crucial, y se deben emprender proyectos de medición de huella de carbono o ambiental de sectores relevantes, con el propósito de que tanto el sector público como el privado puedan tomar medidas de reducción de emisiones. En particular, financiando parcialmente proyectos privados de cálculo y reducción de la huella, de acceso a la información y de cooperación técnica.

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