24 jun. 2013

Ingeniería de transición a la sustentabilidad

publicado en La Jornada Morelos el 24 de junio de 2013

Uno de los grandes retos conceptuales para la sobrevivencia global de nuestro planeta es cómo llevar a cabo nuestras acciones diarias de acuerdo con la propuesta sencilla pero contundente de la Comisión Brundtland: “el desarrollo sustentable asegura satisfacer las necesidades del presente sin comprometer la habilidad de las generaciones futuras para satisfacer las de ellas”. En esta columna ya hemos presentado nuestra propuesta operacional de este tipo de desarrollo: “avanzar en el bienestar de las personas y de la sociedad al considerar simultáneamente aspectos sociales, económicos, ambientales e institucionales, con atención especial a los más desprotegidos del presente y salvaguardando los derechos delas generaciones futuras”. También se analizó la propuesta de una alianza inglesa liderada por la Real Academia de Ingeniería: construyendo el futuro desde la ingeniería. Ahora recuperamos una idea muy práctica que hace una analogía entre la sustentabilidad y el riesgo de fallas prevenibles.
            Susan Krumdieck, profesora asociada en ingeniería mecánica de la Universidad de Canterbury, en Nueva Zelanda, escribió el artículo “Ingeniería de transición: planeando y construyendo el mundo sustentable” (Transition Engineering: Planning and Building the Sustainable World, The Futurist, July-August 2013, Vol. 47, No. 4), donde propone un nuevo campo disciplinario denominado “ingeniería de transición”, que define como un área paralela a la ingeniería en seguridad pero con una escala de tiempo mucho mayor, una escala espacial más amplia y una escala de relaciones más compleja.
            En realidad, el mensaje de la Comisión Brundtland no ha tenido un impacto significativo en la educación o la profesión de la ingeniería, asegura la autora. Así que los ingenieros deben investigar, modelar, desarrollar y aplicar el conocimiento para cambiar los sistemas ingenieriles existentes para reducir los riesgos de accidentes, confianza y sustentabilidad. Los nuevos proyectos de la ingeniería deben enfocarse en reducir los riesgos de un uso no sustentable de la energía, del consumo irracional de recursos naturales, de impactos ambientales negativos y de enajenar a la sociedad; favoreciendo las inversiones y las innovaciones de largo plazo.
            El trabajo realizado en la ingeniería de transición, en la mayoría de los casos, trata de conjuntar esfuerzos entre diferentes niveles de gobierno, empresas y sectores de la comunidad para entender y conocer los temas y para identificar y poner en marcha proyectos de cambio específicos, establece la autora. Muchas de las capacidades para diseñar y operar los cambios necesarios ya se conocen en alguna de las disciplinas de la ingeniería; sin embargo, los retos mayores están en establecer la comunicación entre actores y en el cambio de actitud y expectativas de los patrones establecidos en el comportamiento humano. Así, esta ingeniería se propone como un nuevo campo que trata de la sobrevivencia de largo plazo de las sociedades complejas, democráticas e industriales; que emerge al racionalizar los enormes retos causados por la degradación ambiental y por la extinción de recursos.
            Como en los accidentes, la sustentabilidad no puede ser definida excepto por las fallas, y esta ingeniería puede reducir los riesgos contra la sobrevivencia al prevenir las fallas, propone la autora. Las señales económicas o de mercado son importantes bajo condiciones normales de operación de una sociedad, pero no son efectivas en condiciones de sobrevivencia. Los ingenieros de transición se deben enfocar en identificar los aspectos que no son sustentables en los actuales sistemas, evaluando los riesgos e investigando y desarrollando métodos para mitigar y prevenir fallas sistémicas por medio de la adaptación.
            La autora sugiere que ya no perdamos tiempo tratando de definir la sustentabilidad, sino que encontremos las fallas sistémicas que son prevenibles. Proyectos críticos de ingeniería de transición ya están hoy enfocándose a reducir las demandas de energía y materiales, para mejorar la resiliencia y mitigar riesgos de nuestras sociedades. Algunos atributos de los proyectos de cambio para la transición a la sustentabilidad que han sido exitosos son: lograr la participación activa y con herramientas adecuadas de todos los actores, establecer sinergias benéficas en todas las escalas espaciales y temporales, definir resultados sociales y ambientales integrados y sustentables, diseñar soluciones eco-sistémicas considerando el ciclo de vida de los procesos, y desarrollar las capacidades intelectuales y metodológicas de los actores.
            En Morelos, la motivación de los ingenieros de transición, como la de todos los ingenieros o la de los profesionistas en todas las disciplinas, debería ser idéntica a los que trabajan en la seguridad industrial: porque es imprescindible hacerlo. Esperar a que los gobiernos encuentren soluciones o a que el mercado envíe las señales correctas presenta el más alto riesgo al sistema, su colapso.

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