15 abr. 2013

Mujeres en 2020.

publicado en La Jornada Morelos el 15 de abril de 2013

El Instituto Nacional de las Mujeres (www.inmujeres.gob.mx) tiene un acervo estadístico de indicadores demográficos y económicos que establece la participación de la mujer en muy diversas actividades en México. Reúne encuestas de muchas instituciones nacionales. A continuación se presentan algunos datos de interés, para el año 2010. La participación es prácticamente igualitaria en: promedio de escolaridad para la población de 15 años y más; ingreso promedio por hora trabajada de la población ocupada; matrícula de licenciatura universitaria y tecnológica, y en condición de pobreza patrimonial. El porcentaje de participación de las mujeres en diversas actividades es: 35 por ciento del total de diputados federales son mujeres; 25, diputadas locales; 35, jefas de hogar, y 35, población económicamente activa de 14 años y más. Sin embargo, en otras áreas su participación es mayor que la de los hombres, para bien o para mal: 26 por ciento, docentes; 8, esperanza de vida al nacer; 19, horas promedio semanales de trabajo doméstico y extradoméstico; 867, intervenciones quirúrgicas de planificación familiar; 211, lesiones por consecuencia de violencia familiar; 5, población alfabeta de 15 años y más, y 170, promedio de horas a la semana destinadas a las actividades domésticas. Adicionalmente, el 3 por ciento de los hombres consume algún tipo de droga, mientras que sólo el 0.7 de las mujeres las consume. En resumen, las mujeres han alcanzado equidad en aspectos de educación y salud, la brecha es enorme en áreas de política y laboral, y la mujer sigue con la mayor carga y responsabilidad de la familia y de la sociedad.
            The Futures Company, una empresa consultora en innovación y pensamiento estratégico (www.thefuturescompany.com), publicó un artículo titulado “Mujeres 2020: Nosotras Mismas, Nuestros Mundos y Nuestros Futuros” (Women 2020: Our Selves, Our Worlds, Our Futures, The Futurist, May-June 2013, Vol. 47, No. 3). Dicho artículo muestra que una mejor comprensión de las mujeres, por sí mismas y por el papel que juegan y jugarán en las sociedades, es de gran importancia ya que ellas son potencialmente una nueva fuerza de crecimiento económico mundial y porque los cambios en cómo piensan y actúan tienen repercusiones muy amplias en la sociedad y la cultura. También, centra su atención en la disparidad entre las velocidades en que las mujeres progresan en aspectos económicos y en la que alcanzan prominencia en áreas sociales, siendo generalmente la primera más rápida.
            Es a través de la toma de decisiones que las mujeres impactarán a las sociedades, ya que muestra su capacidad catalizadora de cambio, asegura el artículo. Todas y todos debemos entender como esta toma de decisiones es afectada por la etapa de la vida, estilo de vida y poder de compra. En la medida que las mujeres invierten en ellas mismas los matrimonios se posponen por más años. La tensión entre tradición y modernidad se agudiza en la medida que aparecen nuevos mercados dedicados a las mujeres. Por ejemplo, el 43 por ciento de las mujeres de la “Generación X” en Inglaterra y Estados Unidos consideran ya no tener hijos para mantener su nivel y tipo de vida.
            Los grandes cambios que están ocurriendo en el rol de la mujer en el lugar de trabajo están teniendo un impacto en todo, desde el Producto Interno Bruto hasta la vida familiar, indica el artículo. De vital importancia es cómo se adaptan los empleadores a estos cambios y su habilidad para lograr el mejor resultado de su fuerza de trabajo. En algunos países la participación de la mujer en el empleo empieza a llegar a un punto de saturación en términos estadísticos. En otros, el empleo de mujeres representa una fuerza incipiente para el desarrollo económico. Desafortunadamente, las mujeres son mucho más empleadas en la economía informal y ocupan muy pocas posiciones de alto nivel. Por ejemplo, sólo 12 de las compañías en Fortune 500 son dirigidas por mujeres y aquellas que promueven a las mujeres a posiciones directivas son más exitosas económicamente. En general, las mujeres tienen un sueldo menor que los hombres para la misma posición, 90 por ciento Estados Unidos y Europa o 70 por ciento en Japón y Corea del Sur. Aún en los mercados donde se paga igual por mismo trabajo, esta situación cambia drásticamente después de que una mujer tiene descendencia, al incrementarse la brecha; es fundamental contar con establecimientos que cuiden a los hijos de manera económica.
            Cómo las mujeres piensen en ellas mismas y expresen sus identidades también tienen un efecto importante en la cultura popular y en los patrones de consumo, plantea el artículo. Las mujeres se enfrentan con mayores oportunidades de elección, percibidas o reales, y que varían de manera dramática entre distintas regiones del mundo. Estas decisiones abarcan desde cómo priorizar las actividades diarias o cómo planear sus etapas en la vida; la tensión entre carrera y familia. Históricamente, la feminidad estuvo definida por los hombres en términos de belleza y atractivo sexual, ahora aparece un ideal femenino definido por las propias mujeres: las mujeres quieren ser aquellas que otras mujeres admiran.
            En Morelos, mujeres y hombres, debemos ser conscientes de los cambios que irán ocurriendo en el empoderamiento de las mujeres sobre temas como ingresos, laborales, derechos humanos, patrones de consumo, innovación, entretenimiento, desarrollo, progreso, feminidad, masculinidad, y necesidades individuales y sociales, tanto reales como percibidas. Dichos cambios seguro tendrán efectos positivos sobre nuestra economía, sociedad, ambiente y gobernanza.