26 dic. 2012

Investigación para el desarrollo sustentable

publicado en La Jornada Morelos el 24 de diciembre de 2012

El desarrollo sustentable es, como lo hemos expresado otras veces en esta columna, avanzar en el bienestar de las personas y de la sociedad al considerar simultáneamente aspectos sociales, económicos, ambientales e institucionales, con atención especial a los más desprotegidos del presente y salvaguardando los derechos de las generaciones futuras. La investigación se ha definido como la recopilación de la información necesaria para responder una pregunta y entonces ayudar a resolver un problema. Sin embargo, la investigación para el desarrollo sustentable requiere ampliar los conceptos tradicionales de la investigación científica, al involucrar a las propias comunidades en la definición de objetivos, la selección de procesos y la identificación de criterios de evaluación.
            El Instituto Internacional para el Ambiente y el Desarrollo (IIED, International Institute for
Environment and Development) publicó en agosto de 2012 un documento titulado “Hacia la excelencia - investigación en políticas y acciones para el desarrollo sustentable” (Towards excellence - Policy and action research for sustainable development, www.iied.org). Presentan una visión sobre cómo el IIED y sus socios hacen, miden y habilitan la investigación de excelencia en políticas y acciones que contribuyen al desarrollo sustentable. También, explicitan el contexto de su investigación, establecen sus principios para la excelencia e identifican los procesos prácticos necesarios para garantizar resultados de alta calidad.
            La investigación de excelencia para el desarrollo sustentable no sólo debe cumplir los criterios académicos de rigor y confiabilidad, también debe resolver problemas reales, señala el documento. Las políticas y acciones deben mejorar la equidad en la toma de decisiones, contribuir a la sustentabilidad de la propia existencia y de los ecosistemas, y distribuir los beneficios de manera justa entre las personas y los ambientes. Se debe reconocer plenamente que este tipo de investigación se realiza dentro de muy diversos contextos políticos y sociales que, a su vez, influencian cómo se desarrollan las políticas, se toman las decisiones y se implantan los proyectos.
            El documento indica que este tipo de investigación debe considerar el conocimiento adquirido por las comunidades y las organizaciones locales, que también ha sido recopilado de manera rigurosa y confiable durante muchos años; también, debe incorporar consideraciones éticas en cada etapa del proceso para enfatizar los derechos, independencia, dignidad y seguridad de los participantes, así como una relación de igualdad. Los impactos de los resultados son la razón de ser de estas investigaciones, por lo que es imprescindible evaluar si fueron de utilidad y si contribuyeron a lograr a cambiar los enfoques y metas de las organizaciones no gubernamentales, gobiernos y agencias internacionales.  La efectividad en la comunicación de los resultados es de especial importancia, tanto para las personas que pueden ser afectadas por ellos, como para aquellos que pueden incidir en que los cambios sucedan.
            El proceso de planeación y ejecución de la investigación en desarrollo sustentable es también fundamental para lograr una calidad excelente, apunta el documento. El proceso se debe basar en los principios de asociación, empoderamiento y sólida gestión. Los grupos marginados deben compartir el control del proceso de investigación, para definir los temas, identificar las interrogantes, desarrollar los métodos, analizar los materiales y seleccionar los criterios de evaluación de resultados. Es necesario lograr el involucramiento de las personas y las instituciones para construir relaciones, capacidades e influencias.
            El involucramiento efectivo con la base de conocimiento de la comunidad de estudio es tan importante como el establecido por los académicos con la base de conocimiento científico que está resguardada en la “Web of Science”, establece el estudio. Ambos son necesarios para llevar a cabo los procesos de investigación en desarrollo sustentable y alcanzar excelentes resultados. También, es necesario ampliar el concepto de “evaluación por pares”, ya que debe incluir no sólo a otros investigadores expertos en el tema, sino a conocedores del ámbito local. La “evaluación por pares” debe incluir a académicos, miembros de la comunidad y socios en la formulación de políticas.
            En Morelos, debemos lograr una investigación para alcanzar el desarrollo sustentable que sea de excelencia al asegurar que la gestión del proyecto sea inclusiva, al identificar criterios de evaluación medibles, al garantizar una comunicación efectiva de los resultados obtenidos con todos los actores participantes, al involucrar como socios a las instituciones necesarias, al concatenar teoría y práctica, y al mantener criterios académicos de rigor y confiabilidad.

17 dic. 2012

Economía global basada en innovación


Tener competencia es benéfico, hasta cierto punto. Los individuos, las empresas y las naciones se vuelven más eficientes y eficaces si tienen a alguien que deben superar para alcanzar una meta. Sin embargo, las diferencias entre competidores deben ser razonables si no se quiere que uno avasalle al otro. El terreno de juego debe estar parejo para todos y la igualdad de oportunidades debe ser real. Las enormes brechas económicas y sociales que existen entre países no permiten que el mundo avance en promedio; pocos países avanzan en su bienestar y la mayoría retrocede. Aquellos que dominan sin solidaridad y cooperación sólo lo harán por cierto tiempo y después perderán su hegemonía. Se ha demostrado que exclusivamente los programas que llevan a una situación en la que todos los actores ganan pueden ser efectivos en el largo plazo.
            Robert D. Atkinson, fundador y presidente, y Stephen J. Ezell, analista principal, de la Fundación para la Tecnología de Información y la Innovación, en Washington, D. C., Estados Unidos, escribieron un artículo sobre la “Economía Global basada en Innovación”, en la revista The Futurist de la Sociedad Mundial del Futuro (Building the Global Innovation Economy, The Futurist, January-February 2013, Vol. 47, No. 1. The FuturistJanuary-February 2013 (Vol. 47, No. 1)). Los autores consideran que impulsando la innovación a nivel mundial, los problemas económicos urgentes que nos agobian podrían ser resueltos de manera que beneficiara a los individuos y a las naciones, y que las barreras principales son las políticas discriminatorias, la pandemia del egoísmo individual y el miedo al futuro.
            Los autores plantean que todos los países están estableciendo estrategias nacionales de innovación, reestructurando sus sistemas de impuestos y regulatorios para ser más competitivos, apoyar a la ciencia y la tecnología, mejorar su sistema educativo, e impulsar la inversión en tecnologías de información y en utilizar mejor la banda ancha, entre otras. Sin embargo, está emergiendo lo que ellos llaman la “innovación mercantilista”. Se trata de las políticas nacionalistas que pretenden atraer o crear industrias con empleos bien remunerados a costa de otros países, contrarias a la esencia de lo que debería ser el sistema de comercio mundial. El mayor reto de la comunidad mundial es crear un sistema global de innovación robusto con acciones de ganar – ganar para todos los actores.
            El primer paso, indican los autores, es abandonar la teoría económica de la ventaja comparativa, en la que se considera que cada país tiene alguna o algunas áreas de producción que son superiores a las de los otros. En principio, si cada país se concentrara en producir aquello en que lo hace más eficientemente, entonces la producción mundial sería mayor y todos los países se beneficiarían. Sin embargo, esta teoría solamente se utiliza para favorecer el libre mercado y derogar las tarifas a las mercancías de importación.
            También, es fundamental ir más allá de esta teoría, lo importante es impulsar la eficiencia dinámica (innovación) y la eficiencia productiva (productividad) a niveles doméstico y global, señalan los autores. Para lograrlo, proponen tres acciones: primera, establecer a la innovación y a la productividad como las más altas prioridades en la agenda económica, enfocándose en temas como la propiedad industrial, instaurando estándares globales voluntarios para las industrias y reducir las políticas discriminatorias hacia la innovación local; segunda, renovar las misiones de las agencias internacionales (Banco Mundial, Fondo Monetario Internacional y la Organización Mundial del Trabajo, entre otras) para apoyar la innovación global y erradicar las estrategias mercantilistas, con la finalidad de expandir la productividad nacional, y tercera, reformular los programas de ayuda internacional de los países desarrollados para impulsar en los países en desarrollo la productividad local en los sectores no comerciales, la erradicación de políticas mercantilistas y el financiamiento de la ciencia, tecnología e innovación. También, proponen el establecimiento de un Fondo Global para la Ciencia y la Innovación por parte de los países más desarrollados.
            En Morelos, debemos lograr que la innovación sustentada en ciencia nos permita producir eficientemente para satisfacer las necesidades locales, apoyar el desarrollo de las empresas locales e incrementar el volumen de conocimientos para impulsar el desarrollo sustentable. Además, debemos erradicar las políticas públicas que fomenten la economía mercantilista.

10 dic. 2012

Eólica y solar fotovoltaica en México al 2020

publicado en La Jornada Morelos el 10 de diciembre de 2012

La energía eólica es la que se obtiene cuando el viento mueve algún sistema rotatorio y se obtiene energía mecánica, que se puede utilizar directamente como energía mecánica o para generar electricidad. La energía solar fotovoltaica es la electricidad que se obtiene al transformar la luz del sol a través de un dispositivo semiconductor. El aprovechamiento de estas dos fuentes renovables de energía es ya significativo para el sector eléctrico de países como China, España, Alemania y Estados Unidos, entre otros. En México, su utilización es muy incipiente porque la Comisión Federal de Electricidad (CFE) no ha considerado apropiado incursionar en pequeños y medianos sistemas de potencia. Sin embargo, la Secretaría de Energía, en el Gobierno Federal anterior, sentó las bases legales y normativas para impulsar la investigación y el desarrollo en este campo, así como para instalar aerogeneradores eólicos en los sitios con más potencial para aprovechar los vientos fuertes y constantes.
El 22 de noviembre pasado, la Secretaría de Energía (SENER) publicó, en el marco de su “Iniciativa para el desarrollo de las energías renovables en México”, cinco estudios detallados sobre el potencial de las tecnologías eólica, solar fotovoltaica, geotérmica, biomasa y cogeneración (http://www.sener.gob.mx/).  Estos estudios establecen que las tecnologías presentadas son una realidad en el país y en el mundo, y tienen importantes potenciales en el país que ya son competitivos técnica y económicamente contra tecnologías convencionales. Participaron de manera activa en el desarrollo de estos documentos diferentes actores de los sectores público, social y privado del ámbito energético, como es el Fondo para la Transición Energética y el Aprovechamiento Sustentable de la Energía, la Asociación Mexicana de Energía Eólica (AMDEE), el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y la Corporación Internacional de Financiamiento (IFC) del Banco Mundial.
En este artículo nos restringiremos a describir los resultados presentados por la SENER relativos a la energía eólica y a la solar fotovoltaica por su aplicación inmediata con tecnología nacional integrada y su enorme potencial de corto, mediano y largo plazos en México.
            El estudio sobre la energía eólica fue coordinado por la AMDEE y PwC (PricewaterhouseCoopers International), en colaboración con Woodhouse Lorente Ludlow y el Centro Nacional de Energías Renovables de España. La metodología de trabajo consistió en la generación de una visión consensuada del sector eólico, dentro de la cual se han entrevistado a más de 30 agentes clave, tanto públicos como privados; análisis del marco regulatorio actual y estudio de mejores prácticas a nivel internacional; análisis del recurso eólico en México; plan de acción competitivo; cuantificación e identificación de acciones clave, y análisis de los beneficios macroeconómicos, sociales y medioambientales.
            En materia eólica propone el estudio las siguientes nuevas medidas: fijación de objetivos de participación de energías limpias de forma explícita por tecnología, así como la definición de mecanismos internos para garantizar el cumplimiento de los mismos; modificación de la metodología de planeación de nueva capacidad en el Servicio Público reflejando un costo más preciso de la generación eólica; impulso del Pequeño Productor con reglamentos que definan una estructura de remuneración a través de la banca a largo plazo y sus objetivos de participación en la mezcla de energías para generar electricidad; que la CFE y el Gobierno participen en el desarrollo de la nueva capacidad de transmisión por parte de la CFE para el aprovechamiento del recurso eólico competitivo en Oaxaca, y que se definan en la CFE los mecanismos necesarios para garantizar que la capacidad pendiente de licitar se lleve a cabo en los plazos necesarios.
            Si se llevan a cabo las medidas anteriores, entonces en el área eólica el estudio espera los siguientes resultados: desarrollo de 12,000 MW eólicos competitivos adicionales en los próximos 8 años; incremento del PIB en 167,000 millones de pesos (MDP) al 2020, equivalente al 1.1 por ciento del PIB de 2011; incremento de la recaudación fiscal en más de 14,000 MDP, incluyendo más de 7,000 MDP por ISR; mayor articulación del territorio nacional en el desarrollo social y generación de un nuevo sector eólico; generación de empleo (más de 45,000 empleos); reducción del precio de la electricidad al incorporar capacidad eólica competitiva en costos; reducción de emisiones de CO2 (mitigación de 23 millones de toneladas de CO2 de las emisiones previstas para 2020), y cumplimiento de las metas establecidas en la Estrategia Nacional de Energía y en el Programa Especial de Cambio Climático.
            El estudio sobre energía solar fotovoltaica fue coordinado por PwC (Pricewatercoopers International) con la participación de  Abengoa; GDF Suez;  Acciona; General Electric;  Alstom; Cooperación Técnica Alemana (GIZ); ACS/Cobra; Heliocol; Asociación Mexicana de Biomasa y Biogás; Iberdrola; Asociación Mexicana de Energía; Industrias Peñoles; Asociación Mexicana de Energía Eólica; Industria Cogeneradora; Asociación Nacional de Energía Solar; Instituto de Investigaciones Eléctricas; Banamex; Instituto Mexicano para la Competitividad; Banco Interamericano de Desarrollo; Instituto Nacional de Ecología; Banobras; Isolux Corsán; BBVA Bancomer; Mexxus Drilling; BK Partners; Nacional Financiera; Banco Santader; PEMEX; Centro Mario Molina; Oficina de la Presidencia de la República; Comisión Federal de Electricidad; ProMéxico; Cámara Nacional de las Industrias Azucarera y Alcoholera; Red Mexicana de Bioenergía; Comisión Nacional para el Uso Eficiente de la Energía; T-Solar; Comisión Reguladora de Energía; Secretaría de Energía; Corporación Financiera Internacional; Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales; Desmex; Solartec; Element Power; Secretaría de Agricultura, Ganadería; Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación; ENAL; ENEL Green Power; Universidad Autónoma de Chihuahua; ENTE; Woodhouse Lorente Ludlow, y Gas Natural Fenosa.
            En el estudio se plantea un plan de desarrollo global para la energía fotovoltaica en México, que consta de dos partes. La primera, el análisis de la competitividad de la tecnología: volumen de recurso disponible en México; localización de los principales focos regionales; regulación actual y principales fundamentos; evolución histórica de la regulación; estimación del potencial de la tecnología al 2020; identificación de las principales barreras al desarrollo; entendimiento de los aspectos económicos de la tecnología; estimación de los costos de generación, y competitividad de la tecnología. Y la segunda, la propuesta de medidas e impacto al desarrollo: propuesta de medidas para el desarrollo de la industria; impacto de las acciones en el desarrollo; ¿qué pide la industria?; ¿qué ofrece la industria?; análisis de beneficios socio-económicos, e identificación y análisis de externalidades.
            En materia solar fotovoltaica propone el estudio las siguientes nuevas medidas: impulsar el desarrollo de la solar fotovoltaica en el Servicio Público de Electricidad, en la modalidad de entrega de electricidad a la CFE, e incluir las externalidades en la metodología de cálculo de costos de generación, dotar de visibilidad en el mediano y largo plazos a la industria y establecer niveles de remuneración que permitan a los bancos apoyar a los proyectos; simplificación de trámites administrativos y permisos de interconexión, estandarizando y simplificando los requisitos y procedimientos para acceder a contratos de interconexión; medidas para capturar el potencial competitivo de la energía solar distribuida, promover la utilización de la tecnología solar FV en viviendas y comercios actuales, así como el desarrollo de nueva vivienda y proyectos; papel de organizaciones internacionales y bancos de desarrollo, figuras clave dados los actuales costos de financiación de proyectos, y plan de comunicación de los beneficios, potencial y evolución tecnológica que permita romper con los actuales “prejuicios” existentes y reúna información veraz y actualizada.
            Si se toman las medidas anteriores, entonces el estudio esperaría los siguientes beneficios en el área solar fotovoltaica: la instalación de 1,500 MW fotovoltaicos al 2020; incremento del PIB de 31,400 MDP en el periodo 2012-20, equivalente al 0.24 por ciento del PIB de 2011; incremento de la recaudación fiscal de 2,600 MDP; generación de 12,400 empleos; reducción de emisiones de CO2 (mitigación de 1.4 millones de toneladas de CO2 de las emisiones previstas para 2020); disminución de las necesidades de combustibles fósiles reduciendo las importaciones de gas natural licuado para la generación eléctrica en un 2 por ciento al 2020; reducción de un 4 por ciento en las pérdidas actuales de transporte y distribución; potencial reducción de la demanda pico del sistema, y fomentar el impulso a la investigación y el desarrollo nacional.
            En Morelos, el Gobierno no puede desaprovechar esta oportunidad para ya utilizar las energías renovables, en las que apostaron más de 60 instituciones, la mayoría extranjeras, al participar en los estudios. En particular, tenemos una situación privilegiada para iniciar el aprovechamiento masivo de la energía solar fotovoltaica, ya que tenemos el suficiente conocimiento científico, tecnológico y de innovación, contamos con condiciones climáticas excelentes, están empresas locales instalando ya correctamente los sistemas pertinentes, y existen los empresarios interesados en invertir en un programa de desarrollo regional. Seamos los primeros a nivel nacional.

3 dic. 2012

Sistema energético limpio en 2050.

publicado en La Jornada Morelos el 3 de diciembre de 2012


Un cambio de paradigma energético en el mundo se vuelve cada vez más apremiante. El aumento en la temperatura del agua en los océanos, las guerras geopolíticas por el petróleo, el desabasto de combustibles en muchas regiones del mundo, el constante incremento en el precio de las gasolinas y la electricidad, la elevada contaminación atmosférica en muchas ciudades, y la muy reducida generación de empleos, sin lugar a dudas, garantizan la transición energética de combustibles fósiles a fuentes renovables de energía. Se ha hablado por décadas de esta transición pero hasta hace muy poco no se había hecho un esfuerzo significativo; afortunadamente, esto está cambiando.
            La Agencia Internacional de Energía publicó recientemente un documento que presenta dichas trayectorias tecnológicas para, a partir de este año, alcanzar un sistema energético limpio en el año 2050 (Energy Technology Perspectives 2012: Pathways to a Clean Energy System, Executive summary, International Energy Agency, © OCDE/AIE, 2012). Este documento muestra claramente que la utilización integrada de tecnologías claves ya existentes posibilitaría disminuir la dependencia de combustibles fósiles importados o de recursos nacionales limitados, disponer de electricidad con bajo contenido de carbono, mejorar la eficiencia energética y reducir las emisiones en los sectores de la industria, del transporte y de edificios. Esto frenaría el crecimiento vertiginoso de la demanda de energía, reduciría las importaciones, reforzaría las economías nacionales y, con el tiempo, haría disminuir drásticamente las emisiones de gases de efecto invernadero.
            El Escenario 2 °C (2DS) de este documento explora las opciones tecnológicas necesarias para lograr un futuro sostenible basado en una mayor eficiencia energética y en un sistema energético más equilibrado, con energías renovables y menos emisiones. Identifica las opciones tecnológicas y las políticas energéticas que garantizan un 80% de probabilidades de limitar el aumento de la temperatura mundial a largo plazo a 2 °C, siempre que se reduzcan simultáneamente las emisiones de CO2 no relacionadas con la energía, así como otros gases de efecto invernadero.
            Tiene sentido invertir en energía limpia, ya que cada dólar adicional invertido puede generar tres dólares de ahorro de combustible futuro para 2050, señala el estudio. Es necesario duplicar la inversión en energía limpia de aquí al 2020. Alcanzar el 2DS implicaría una inversión adicional de 36 billones de dólares (recordemos que un billón es un millón de millones) de hoy al 2050, un 35 por ciento más que en un escenario en el que el control de las emisiones de carbono no fuera una prioridad, lo que equivaldría a 130 dólares suplementarios por persona cada año. Sin embargo, invertir no es lo mismo que gastar: para 2025, el ahorro de combustible realizado superaría a la inversión efectuada; en 2050, ese ahorro representaría más de 100 billones de dólares. Y aun cuando a ese eventual ahorro futuro se le aplicara una tasa de descuento del 10 por ciento, de ahora a 2050 se lograría un ahorro neto de 5 billones de dólares. Aplicando hipótesis prudentes sobre el impacto que una menor demanda de combustibles fósiles puede tener en sus precios, el ahorro de combustible calculado sube hasta los 150 billones de dólares.
            La seguridad energética y la atenuación del cambio climático son aliadas, ya que el escenario 2DS del estudio demuestra la forma en que la eficiencia energética y el despliegue acelerado de tecnologías bajas en carbono pueden contribuir a limitar el gasto público, reducir la dependencia de las importaciones de energía y disminuir las emisiones. Prácticamente en todas partes, existen posibles fuentes de energía renovable y significativas oportunidades para la eficiencia energética, a diferencia de otras fuentes de energía, concentradas en un restringido número de países. La reducción de la intensidad energética así como la diversificación geográfica y tecnológica de las fuentes de energía daría lugar a una seguridad energética y a unos beneficios económicos de amplio alcance. En el 2DS, como resultado del ahorro de energía y del uso de fuentes de energía alternativas, los países ahorrarían un total de 450 EJ (exajulios o diez a la doce julios) en compras de combustibles fósiles hasta 2020, lo que equivale al total de las importaciones de combustibles fósiles por parte de los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) en los últimos seis años; para 2050, el ahorro acumulado de combustible fósil calculado en el 2DS sería de 9 000 EJ, el equivalente a más de 15 años de la demanda mundial actual de energía primaria.
            Pese al potencial tecnológico, el progreso de la energía limpia es demasiado lento, apunta el documento.
Nueve de cada diez tecnologías con potencial para permitir el ahorro de energía y la reducción de emisiones de CO2 están incumpliendo los objetivos de despliegue requeridos para lograr la necesaria transición a un futuro bajo en carbono. Sólo un conjunto de tecnologías de energía renovable más desarrolladas entre las que cabe citar hidroeléctrica, biomasa, eólica terrestre y solar fotovoltaica están realizando suficiente progreso, mientras que otras tecnologías clave para el ahorro de energía y la reducción de las emisiones de CO2 se hallan rezagadas. Particularmente preocupante resulta la lenta asimilación de las tecnologías de eficiencia energética, así como la ausencia de progreso de la captura y almacenamiento de carbono y, en menor medida, de la energía eólica marina y la energía solar de concentración. La multiplicación durante el próximo decenio de proyectos que recurran a esas tecnologías será determinante.
            En Morelos, una resuelta política pública puede contribuir a que tecnologías claves adquieran un carácter verdaderamente competitivo y se utilicen ampliamente. Se deberá aprovechar la oportunidad que ofrece el potencial de la tecnología y crear el marco adecuado para alentar su desarrollo y despliegue, teniendo en cuenta los intereses que mueven a los principales interesados: se necesitan claros incentivos para los consumidores, las empresas y los inversionistas. Se deberán establecer objetivos de energía limpia rigurosos y creíbles, que deberán ser transparentes y predecibles a fin abordar y atenuar los riesgos financieros que conllevan las nuevas tecnologías. Será esencial contar con medidas y mercados sólidos, que impulsen la flexibilidad y mitiguen los riesgos para quienes inviertan en esas tecnologías.