30 ene. 2012

Perspectivas de las Alianzas Público-Privadas

publicado en La Jornada Morelos el 30 de enero de 2012



En Europa y Asia, desde hace ya varias décadas, se han tenido experiencias exitosas con asociaciones público-privadas (APP) para poner en marcha nuevos y novedosos modelos financieros, cuyo diseño, operación y mantenimiento han arrojado resultados positivos para las economías. Si bien la participación del sector privado en proyectos públicos no es nueva, el modelo de APP propone maneras nuevas y ambiciosas metas para la dinámica público-privada tradicional, y la lleva a un campo más amplio, participativo y efectivo para la provisión de infraestructura y servicios públicos.
            Guillermo R. Alborta, Claudia Stevenson y Sergio Triana publicaron, en noviembre de 2011, un estudio titulado “Asociaciones público-privadas para la prestación de servicios. Una visión hacia el futuro”, como parte de la serie DOCUMENTO DE DEBATE # IDB-DP-195, del Banco Interamericano de Desarrollo, División de Mercados de Capital e Instituciones Financieras. El objetivo se este estudio fue presentar una revisión de las alianzas público-privadas en otras regiones del mundo y analizar las posibilidades y necesidades para su implantación en América Latina.
            Los autores identificaron la existencia de diferentes definiciones y puntos de vista sobre qué es lo que constituye una APP. Señalan que la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) la define como un acuerdo entre el gobierno y uno o más socios privados (que puede incluir operadores y financiadores) bajo el cual los socios privados proveen un servicio de manera tal que los objetivos de provisión de servicios del gobierno se encuentren alineados con los objetivos de obtención de utilidad del sector privado y donde la efectividad depende de una adecuada transferencia de riesgos del sector privado.
            A lo largo de las últimas décadas se celebraron APP en una amplia variedad de sectores, que abarcan desde infraestructura energética y de transporte, hasta la provisión de servicios de agua potable y saneamiento, esquemas de irrigación, y servicios de educación y salud, señalan los autores. Asimismo, en años recientes se han empezado a presentar proyectos en áreas como registros, manejo de la información y recolección de facturas. Por otra parte, existen numerosas variantes y diversos esquemas contractuales, que incluyen desde concesiones hasta esquemas para incorporar una extensa gama de responsabilidades para el diseño, la edificación, el mantenimiento, el financiamiento y/o la operación del servicio, y cuyos riesgos pueden transferirse al operador, de acuerdo con el tipo de proyecto y las destrezas del sector privado involucrado.
De la revisión bibliográfica realizada por los autores, se desprenden diversas lecciones a considerar para la puesta en marcha de estas APP. Primera, indudablemente las partes deben contar con un entorno legal claro, instituciones fuertes, y un sector público comprometido con los objetivos de política y orientado positivamente a la resolución de sus diferencias. Aun en los casos en que no existen leyes particulares para las APP,  el arreglo contractual particular provee las bases para el entendimiento mutuo y el adecuado manejo de derechos y obligaciones. Segunda, estas evaluaciones deben incluir la totalidad de sus costos, estimaciones de demanda por servicios, estimativos de ingresos y posibles subsidios o aportes estatales durante todo el ciclo de la vida del proyecto. Tercera, la identificación, cuantificación, asignación y mitigación de riesgos, que constituyen el mecanismo central de un esquema de APP. Independientemente de la naturaleza de los contratos de APP y de la base de su retribución, la asignación de riesgos y responsabilidades en los acuerdos de APP debe responder a principios realistas de equidad y balance para ambas partes. Cuarta, la definición clara de los productos o servicios ha dado lugar a innovación tecnológica y a una combinación de habilidades y mejores prácticas, gracias a un enfoque más orientado a la prestación de un servicio que a la realización de un proyecto bajo condiciones de diseño definidas. Quinta, la incorporación de agentes privados en proyectos que tradicionalmente han estado en manos del sector público ha llevado a que los costos ambientales y sociales se incorporasen dentro del ciclo del proyecto. Por otro lado, la prestación de un servicio tradicionalmente público por parte de un agente privado obliga a un tratamiento más cuidadoso de los temas de consulta y relación con las comunidades afectadas. Sexta, el compromiso temprano de las partes interesadas en el proceso de APP ayuda a desarrollar un ambiente positivo y favorable. Los interesados se convierten en proveedores de información sobre las preocupaciones y expectativas de los servicios, y a su vez de sus potenciales riesgos, y generalmente retroalimentan los modelos de negocios propuestos y la evaluación realista de tarifas o precios. Las APP exitosas suelen involucrar diversas modalidades de consulta, con un amplio número de participantes en los acuerdos. Finalmente, séptima, si bien las APP se han diseñado para sobrellevar las limitaciones presupuestarias de la inversión pública, no se han diseñado para evitar el escrutinio contable y una mayor disciplina fiscal en el corto y largo plazo.
En Morelos, debemos considerar que las APP no son materia exclusiva de las grandes economías o de corporaciones nacionales o extranjeras altamente desarrolladas. Allí donde existe una necesidad bien definida y sostenida durante un período prolongado, las APP funcionan de una manera efectiva para la provisión de infraestructura y sus servicios en economías pequeñas. Al mismo tiempo se observa, independientemente de su escala, la incorporación de consumidores de bajos ingresos en algunos acuerdos de APP, donde el objetivo de la administración es mejorar el acceso a estos servicios en áreas de manifiesta pobreza. En estos casos, desarrollar estrategias de aprovisionamiento con cobertura universal se vuelve particularmente importante.

23 ene. 2012

Infraestructura latinoamericana al 2020

publicado en La Jornada Morelos el 23 de enero de 2012


Existe un amplio consenso sobre los efectos positivos que ejercen la disponibilidad y calidad de la infraestructura económica y sus servicios derivados, sobre el crecimiento económico y su sostenibilidad en el tiempo. Sin embargo, Rozas y Sánchez en su trabajo ““Desarrollo de infraestructura y crecimiento económico: revisión conceptual”, publicado en la Serie DRNI N°75, de la Comisión Económica para América Latina (CEPAL) en 2004, señalan que las inversiones en infraestructura son una condición necesaria para el desarrollo, pero no  una condición suficiente per se, más aún, el impacto de las inversiones en infraestructura sobre el crecimiento dependerá de su articulación con otros factores, tales como el grado de desarrollo del capital humano, la disponibilidad de recursos naturales, y el acceso al financiamiento y a la tecnología, entre otros. Un aspecto fundamental en la planeación del desarrollo de la infraestructura es lograr que el presupuesto asignado a la construcción impulse la equidad social y tenga un impacto distributivo significativo.
Es imprescindible cuantificar apropiadamente las necesidades futuras en infraestructura. Daniel E. Perrotti, Oficial de Asuntos Económicos, y Ricardo J. Sánchez, Jefe de la Unidad de Servicios de Infraestructura de la División de Recursos Naturales e Infraestructura, de la CEPAL, prepararon un documento titulado “La brecha de infraestructura en América Latina y el Caribe” para el Número 153 de la Serie Recursos naturales e infraestructura, que fue publicado en julio 2011 por las Naciones Unidas (ISSN: 1680-9017, LC/L.3342). El objetivo principal del trabajo fue medir la brecha de infraestructura y los requerimientos de inversión necesarios desde ambas perspectivas. Las diferentes metodologías abordadas cuantificaron los montos de inversión requeridos al usar costos de infraestructura ajustados a América Latina y el Caribe.
El documento señala que los efectos que ejercen la infraestructura y sus servicios derivados sobre la economía y la sociedad son sustantivos y repercuten en la calidad de vida diaria de los habitantes. Desde la disponibilidad para realizar una llamada telefónica personal meramente recreativa, hasta disponer del acceso al agua potable que posibilite gran parte del sustento biológico necesario para la vida. Una carretera deficiente, o la falta de trazado de la misma, pueden impedir que un paciente sea trasladado en el tiempo y la forma oportunos, provocando riesgos evitables. Los estudiantes pueden ver dificultado su proceso de formación de capital humano por la carencia en la provisión de energía eléctrica que les impida extender sus horarios de estudio, o por la falta de acceso a un herramental educacional y comunicativo de elevado potencial como es la Internet.
Por otra parte, el documento considera que la economía mundial se encuentra cada vez más interrelacionada. A pesar de las muchas ventajas derivadas de una producción a escala planetaria, también se presentan mayores exigencias de competitividad que requieren como respuesta la ampliación y modernización de la infraestructura básica orientada a alcanzar los estándares tecnológicos internacionales y extender la cobertura de los territorios nacionales, al mismo tiempo de permitir satisfacer eficazmente a las necesidades asociadas a la prestación de los servicios de infraestructura.
Otras ventajas del desarrollo de la infraestructura, indica el documento, son: un mayor grado de especialización productiva que permite generar economías de escala y aglomeración, integración del sistema económico y territorial de un país o región, reducción de costos asociados al consumo de los servicios, mejoras en el acceso a los mercados de bienes e insumos, incremento en la cobertura y calidad de los servicios provistos a la población, y mayor bienestar.
Algunos indicadores presentados en el documento para medir las diferencias existentes entre América Latina y el Caribe respecto a otras regiones de interés; por ejemplo, la OCDE o Asia Oriental son: demográfico y de ingresos entre los distintos grupos, dimensiones geográficas, erogaciones en investigación y desarrollo, transporte aéreo, total de energía consumida por el sector transporte y fracción de las exportaciones de alta tecnología en las exportaciones totales.
En los últimos años, concluye el estudio, en América Latina y el Caribe las inversiones en infraestructura económica y sus servicios derivados han sido insuficientes. En términos del producto bruto de la región se determinó que habría que invertir en torno al 5.2 por ciento anual del PIB para afrontar las necesidades que surgirán de las empresas y los particulares al 2020, asumiendo un crecimiento económico medio de 3.9 por ciento anual. Por otra parte, si la intención fuera cerrar la brecha con un conjunto de países del Este de Asia las erogaciones ascenderían al 7.9 por ciento anual. La diferencia entre las necesidades y el gasto realizado plantean inmediatamente el interrogante de las posibilidades de financiamiento de los incrementos requeridos. Con este fin menciona algunos mecanismos, tanto para el sector público como para el privado; por ejemplo, generar garantías parciales contra riesgos ofrecidas por instituciones multilaterales, que reduzcan notoriamente el costo de la deuda de los proyectos de infraestructura y permitan contemplar financiamientos con plazos más largos.
            En Morelos, es fundamental abordar las políticas de infraestructura de forma integral, incrementar la intervención pública hacia regulaciones más efectivas y eficientes, promover la sustentabilidad y especialmente elevar la calidad institucional en una nueva relación entre gobierno, mercados y sociedad. Así definiremos qué inserción tendremos en la economía mundial y nacional, y la calidad de vida nuestros habitantes.

16 ene. 2012

Empresas contra la extrema pobreza


publicado en La Jornada Morelos el 16 de enero de 2012

El mundo empresarial gira alrededor de satisfacer los mercados y generar ganancias. Se busca la oportunidad para reducir costos, hacer más eficiente los procesos o substituir materiales, y así tener una mayor participación del mercado. También, se dedica mucho tiempo y esfuerzo para mejorar las cadenas de distribución de las mercancías. Sin embargo, son muy reducidos los empresarios que buscan nuevos mercados y son aún menos aquellos que consideran como posibles consumidores a los miles de millones de personas en pobreza. Sin embargo, ya se está desarrollando un movimiento que crea empresas exitosas económicamente para satisfacer a bajo costo las necesidades de los pobres y al mismo tiempo crean empleo en áreas deprimidas.
Paul Polak escribió un artículo titulado “El futuro de los consorcios” que fue publicado el 2 de diciembre de 2011 en la revista Making It, de la Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial. Polak es fundador de una empresa sin fines de lucro llamada International Development Enterprises que se dedica a implantar soluciones para reducir la pobreza desde sus raíces, ayudando a crear empresas que generen sus ingresos al diseñar y producir productos de bajo costo en zonas marginadas. Además, el autor cree que en el futuro los grandes conglomerados sólo podrán permaneces competitivos en el mercado global si crean nuevos mercados para consumidores que tengan ingresos menores a 28 pesos al día.
Hace tres años la Compañía General Motors, el mayor y más poderoso consorcio del mundo, fue a la quiebra, según el autor, porque no reaccionó de manera rápida y efectiva a la competencia ejercida por las importaciones de autos japoneses, que introducía autos más pequeños, consumían menos gasolina y costaban menos. También, hay treinta millones de personas que compran todos los días en una tienda Wal-Mart, sin embargo hay tres mil millones de personas en el mundo que nunca las pisan. Entre los últimos hay 2.6 mil millones consumidores potenciales que viven con menos de 28 pesos al día, la mayoría están en zonas rurales de países en desarrollo y que dependen de lo que cosechan en sus reducidas parcelas.
            Otro ejemplo es el del consorcio Coca-Cola en la India, señala el autor, donde vende sus productos por 7 pesos la botella en casi todos los poblados del país, en donde el 50 por ciento de los niños están malnutridos. El autor se pregunta, ¿que pasaría con este consorcio si una compañía china empezara a vender un refresco alimenticio a sólo 2 pesos por botella en los millones de poblados alrededor del mundo? Y se responde que estaría en bancarrota en poco tiempo. Adicionalmente, menciona que la Fundación Gates ha ayudado a millones de personas a salir de la pobreza, mejora su salud y elevar su educación. Sin embargo, su consorcio Microsoft no elabora ningún producto que pueda ser vendido a estos 2.6 mil millones de personas que viven con menos de 28 pesos al día.
            La propuesta del autor es que existe un número ilimitado de oportunidades para crear negocios exitosos para proporcionarles servicios a las 3 mil millones de personas que nunca han sido consideradas como consumidores. Por ejemplo, indica, hay miles de millones de personas que nunca estarán conectadas a una red eléctrica, o hay mil millones de personas que no tienen acceso a agua potable para beber.
            Hay tres razones principales por las que las empresas existentes no están involucradas en estos mercados emergentes, apunta el autor: no creen que puedan tener ganancias, no tiene idea de como diseñar los radicalmente nuevos productos y servicios que los pobres necesitan y tener ganancias, y no saben como diseñar y operar con ganancia cadenas de distribución que lleguen hasta sus poblados.
            El autor presenta tres estrategias que deben ser incorporadas por las empresas para dar servicio a los consumidores que ganan sólo 28 pesos por día: obtener pequeños márgenes de ganancias en grandes volúmenes de ventas, así los supermercados desplazaron a las misceláneas y Wal-Mart a éstos; diseñar bienes y servicios que puedan ser pagados por este hasta ahora inexistente mercado y, también, que les pueda generar ingresos; e implantar cadenas de distribución que lleguen hasta sus poblados.
            La compañía “Manantial Saludable” fue creada por el autor con socios en la India, su misión es vender agua potable a las personas que ahora no tienen acceso a ella. En India existen 300 millones de personas en estas condiciones, que viven en poblados donde habitan un máximo de 300 familias. Sin embargo, en la mayoría de estos poblados hay misceláneas familiares que venden jabones, dulces, galletas y cigarros, entre otros. Esta compañía ha construido tanques de cemento para almacenar 3 mil litros de agua, a un costo de 1,400 pesos, junto a este tipo de misceláneas. Se purifica el agua local con un sistema de muy bajo costo y el tendero la vende a un precio de 10 centavos el litro a los habitantes del lugar. Además del beneficio de contar con agua para beber, se ha reducido el número de personas con enfermedades gastrointestinales. La meta de esta compañía es proveer de agua potable a más de 100 millones de personas en 400,000 poblados, en menos de 10 años.
            En Morelos, debemos aprovechar este tipo de oportunidades para crear nuevos mercados e impulsar a compañías exitosas que atiendan a las más de 100,000 personas que viven en extrema pobreza. El reto tecnológico y comercial es enorme pero el resultado serán miles de empleos y la reducción de la terrible brecha social que existe.

9 ene. 2012

Diseño de nuevas estrategias

publicado en la Jornada Morelos el 9 de enero de 2012

El desarrollo organizacional y el establecimiento de los valores corporativos están típicamente concebidos y puestos en operación como una extensión lineal del pasado reciente y el presente hacia el futuro inmediato. En situaciones de grave crisis como nos encontramos, no es posible cambiar sustancialmente los resultados futuros al seguir este camino. Es imprescindible que reinventemos nuestros modelos de negocios, nuestras industrias y nuestra sociedad al innovar la forma en que establecemos nuestras estrategias.
James Carlopio publicó en el 2011 un artículo titulado “Desarrollo de Estrategias por Diseño: el futuro del diseño”, en “Revisiones del Mundo Futuro, número de verano, página 11” (Development Strategy By Design. The Future of Strategy. World Future Review, Summer, 2011, 11), cuyo objetivo es analizar cómo se crean estrategias fuera del contexto del desarrollo organizacional tradicional del que mucho se ha escrito. Carlopio es consultor en gestión administrativa, educador y autor de libros en temas socio técnicos, jcarlopi@bond.edu.au.
            El autor considera que las preguntas fundamentales en esta área son: ¿Cómo generamos innovaciones en las estrategias? ¿Cómo reinventamos nuestra organización, nuestra industria y nuestro mundo para tener ganancias? ¿Cómo podemos agregar valor de manera radical y proveer alta calidad a bajo costo? ¿Cómo podemos reinventar industrias en serios problemas tales como la automotriz o el aerotransporte? ¿Cómo podemos intentar resolver problemas de gran envergadura tales como mejorar los sistemas de salud pública, la economía, el hambre, la pobreza o el terrorismo?
            No existen, según el autor, teorías o procesos claramente articulados para la creación de innovaciones en el diseño de estrategias. Sin embargo, sí existen muchas visiones sobre el proceso para desarrollar estrategias. De una revisión bibliográfica, el autor señala la existencia de escuelas predominantes de pensamiento para la elaboración de estrategias: diseño, planeación, posicionamiento, empresarial, cognitiva, aprendizaje, poder, cultural, ambiental y configuración. Todas estas escuelas de pensamiento consideran que una formulación estratégica consiste en analizar el pasado reciente y el presente para proyectar de manera directa los resultados al futuro. Los temas más mencionados en los textos publicados sobre formulación o desarrollo de estrategias son análisis del ambiente externo, análisis de competencias/capacidades estratégicas basado en los recursos y estrategias corporativas para crecimiento o diversificación. La manera tradicional de formular estrategias es a través de analizar a profundidad los ambientes internos y externos, establecer la misión y visión, y entonces reorientar la organización hacia esas nuevas metas, creando algunos escenarios que identifiquen los posibles resultados en el tiempo para ajustar incrementalmente las nuevas estrategias.
            Los métodos tradicionales, indica el autor, nos plantean qué hacer con base en los análisis que otros han hecho en el pasado y hacen ahora, pero no cómo crear estrategias por nosotros mismos o cómo hacerlo de manera innovadora. En general, lo que ahora se hace se puede describir como el método de los mismo más el diez por ciento.
            Para utilizar principios, procesos y métodos de diseño que desarrollen nuevos modelos de negocios y rediseñen o reinventen industrias con problemas crónicos, así como incidir en problemas sociales y ambientales de gran envergadura, el autor considera que es imprescindible entender plenamente el proceso de diseño y como puede ser aplicado para determinar innovaciones estratégicas y soluciones a problemas sistémicos de gran tamaño. El diseño es un proceso iterativo dinámico que no es lineal e incluye muchos flujos de retroalimentación. Aunque formalmente el proceso de diseño tiene una entrada y una salida, una vez que éste empieza requiere de un modelo tridimensional de pensamiento.
            El proceso de diseño, concluye el autor, inicia con la recolección de una gran cantidad de información de diversas fuentes de información y después siguen varias etapas. La primera es de descubrimiento, exploración e investigación, para identificar el problema específico. En esta etapa se deben haber descubierto las ideas y los intereses de los consumidores, de la competencia, de la organización, del mercado y las políticas públicas gubernamentales, al considerar simultáneamente los temas prioritarios de los consumidores y los fabricantes. En la siguiente etapa se genera el concepto, basado en creatividad, desarrollo y evolución iterativa. Aquí es donde se conjunta el pensamiento novedoso con el desarrollo de planes, modelos y prototipos en fase de bosquejo. Es imprescindible confrontar lo que se está construyendo en etapas intermedias de manera iterativa con el problema identificado para obtener soluciones finales exitosas al menor costo. La última etapa consiste en la evaluación, prueba y validación del producto final para decidir su entrega o transferencia.
            Un ejemplo sencillo del éxito de la utilización de este proceso, menciona el autor, es el cambio radical de estrategia por una empresa agroindustrial que cambió su objetivo de valor, de vender sacos de herbicidas a ofrecer cosechas libres de hierbas malas. La venta de sus productos agroquímicos se desplomó por el setenta por ciento, al ser más eficientes y menos dañinos con el ambiente, pero sus ganancias como empresa aumentaron.
            En Morelos, debemos comprender este cambio de paradigma y diseñar nuevas estrategias que permitan transformar nuestras industrias para aumentar las ganancias y al mismo tiempo disminuir los impactos negativos en áreas críticas de desarrollo económico, social y ambiental. Abandonemos ya el modelo que utiliza el actual gobierno de “hacer los mismo más el uno por ciento”.

2 ene. 2012

Éxito de la negociación multilateral en Cancún

La COP 16 en Cancún obtuvo acuerdos que no han sido analizados a profundidad por la comunidad académica y los medios de comunicación nacionales. Hemos tenido que documentarnos en el extranjero para conocer las primeras opiniones razonadas sobre lo sucedido en esta reunión de la Organización de las Naciones Unidas, que presidió México. Todos debemos saber que el Cambio Climático es en la actualidad el mayor peligro global que enfrenta el desarrollo de la humanidad. El antecedente a esta reunión es el fracaso de las negociaciones de hace un año en Copenhague, donde se ratificó la enorme diversidad de acciones propuestas por cada país, según sus conocimientos científicos, sus avances tecnológicos y sus prioridades políticas, económicas y sociales.
El Instituto de Ingenieros Eléctricos y Electrónicos (IEEE, por sus siglas en inglés) que es la mayor asociación de ingenieros en el mundo, publicó en su prestigiada revista Spectrum que los resultados de la conferencia de Cambio Climático en Cancún sobrepasaron las expectativas y representan un avance real con relación a la conferencia del año pasado en Copenhague. El conjunto de acuerdos significa un paso formal en el tema que no se había tomado por años dentro del marco de la Organización de las Naciones Unidas y fue adoptada por consenso, casi unánime, a favor estuvieron 192 países y sólo Bolivia votó en contra. Considera que se tienen importantes acuerdos específicos y además es el vehículo para establecer compromisos vinculantes sin la necesidad de más tratados espectaculares. En particular, señala que hay dos temas de gran importancia: la continuidad en el seguimiento al Protocolo de Kioto y el restablecimiento de la cooperación de largo plazo. En el primer tema, destacan la firma por parte de Estados Unidos, porque concede implícitamente que necesita redoblar esfuerzos para reducir sus emisiones de carbón, y también el convencer a Japón de que abandonará su idea original de ya terminar dicho Protocolo. En el segundo, destacan el compromiso de los países en desarrollo para reportar regularmente sus cifras de emisiones y de aceptar que sean verificadas; la creación de un Fondo Climático Verde para que los países ricos canalicen apoyo económico a los pobres; la puesta en marcha de un mecanismo para que los países puedan ser recompensados por sus esfuerzos para evitar la deforestación; y el establecimiento del compromiso de que todos los países deben, tan pronto como sea posible, llegar al pico máximo de sus emisiones. La firma de China de este último punto es en sí un reconocimiento a que pronto deberá hacer un mayor esfuerzo para reducir sus emisiones.
La revista Scientific American, la de mayor circulación internacional para la divulgación de la ciencia, destaca a su vez el nuevo consenso acordado en Cancún que define un camino para las negociaciones internacionales que permita combatir el cambio climático global. Da como ejemplo las palabras del negociador en jefe de la delegación de Estados Unidos: “se aprobaron propuestas complejas que en Copenhague eran sólo ideas… este paquete no resolverá por sí solo el cambio climático pero es un buen paso hacia adelante…”. Consigna que por primera vez los países en desarrollo incorporan metas de reducción de gases de efecto invernadero dentro del proceso de negociación internacional. Otro tema relevante es el compromiso de que las acciones de adaptación al cambio climático son tan importantes como las de mitigación. También, es de gran importancia la aprobación del Programa para Reducir las Emisiones por la Deforestación y la Degradación de los Bosques en Países en Desarrollo (REDD, por sus siglas en inglés) ya que se estableció un marco de acción global para detener la deforestación, proveer la adaptación de la población vulnerable y revertir retos peligrosos para el clima.
The Economist, revista liberal inglesa de gran influencia política a nivel mundial, reconoce de inicio las pocas expectativas que tenía sobre los resultados de la COP 16 en Cancún y señala que se produjeron nuevos y modestos acuerdos. Sin embargo, destaca el enorme esfuerzo diplomático realizado por la delegación mexicana que presidía la reunión. Describe cómo la lectura de la versión final del acuerdo mereció una ovación estando de pie todas las delegaciones menos una. Indica que aplaudían no sólo por el documento, aplaudían por los esfuerzos diplomáticos de la Presidencia mexicana y también porque se había retomado el camino de los negociaciones multilaterales después del fracaso de Copenhague. Bolivia se quedó aislada y por consenso los otros 193 países acordaron que los Acuerdos de Cancún se convirtieran en obligaciones de la Organización de las Naciones Unidas. Describen que los textos aprobados establecen un conjunto de nuevos procesos: reducir las acciones de deforestación en los países en desarrollo, con financiamiento de los países desarrollados; crear un nuevo fondo de largo plazo por 100 mil millones de dólares, a negociar cada año entre las partes, que será manejado por un órgano independiente; establecer un marco para tomar acciones de adaptación; e iniciar un nuevo programa sobre transferencia de tecnología. También recalcan que el sistema de Naciones Unidas tiene ahora muchos más elementos para combatir el cambio climático que sólo el Protocolo de Kioto.
La última visión analizada es la expresada por Greenpeace International, organismo no gubernamental que encabeza el movimiento ecologista en el mundo, que señala los gobiernos decidieron escoger la esperanza sobre el miedo y reconstruir los cimientos para alcanzar un acuerdo global que combata el cambio climático, poniendo de lado diferencias mayores y comprometiéndose a llegar a acuerdos, por primera vez en muchos años. Señalan los puntos que deben ser trabajados para realmente combatir el cambio climático: determinar países financiadores para que funcione el Fondo Verde; reforzar el acuerdo REDD en los próximos meses; y especificar por país sus metas de emisiones, ya que aceptaron las reducciones deben estar entre 25 y 40 por ciento para el 2020, de acuerdo con lineamientos científicos.
México no puede perder el liderazgo alcanzado en el tema y debe mostrar congruencia, al establecer acciones en todos y cada uno de los acuerdos alcanzados, de tal forma que se tengan avances reales para la COP 17 en Sudáfrica. Morelos, acorde con los planteamientos nacionales, debe identificar las acciones específicas en que participará y definir grupos responsables que definan proyectos con actividades calendarizadas, y se concreten los presupuestos necesarios por parte del gobierno y de los empresarios. Todavía falta mucho por hacer para frenar el cambio climático.

Edificaciones eficientes al 2050


publicado en La Jornada Morelos el 2 de enero de 2012.
El consumo de energía de uso final de todas las edificaciones en México no ha sido cuantificado con precisión; sin embargo, podemos estimar que equivale al de los sectores residencial y comercial. Según la Secretaría de Energía (SENER), el consumo final de energía en 2009 fue de 4568 petajoules, de los cuales 762 correspondieron al residencial y 124 al comercial. Las emisiones totales de CO2 correspondientes a dicho consumo final de energía fue de 404 millones de toneladas, con una participación del sector residencial del 4.9 por ciento y del comercial cerca del 0.6 por ciento (Balance Nacional de Energía, 2010). Entonces, bajo el supuesto anterior, las edificaciones en México, en el año 2009, consumieron el 20 por ciento de la energía de uso final y emitieron el 5.5 por ciento del CO2 por dicho consumo. El desarrollo futuro de esta área debe ser considerada no sólo por su importancia energética relativa, la tercera a nivel nacional, sino por su crecimiento acelerado, ya que muchas de las edificaciones se construyen sin considerar el buen clima existente en la mayoría del país y, además, porque de ahora al año 2050 se deberán construir más de 30 ciudades para un millón de habitantes cada una.
La Agencia Internacional de Energía publica con regularidad sus llamados “mapas de ruta tecnológicos” (Technology Roadmaps), donde describen la situación actual de una tecnología energética y cómo esperan que ésta se desarrolle en el futuro. A mediados del año pasado, presentaron uno de estos trabajos titulado “Edificaciones eficientes energéticamente: equipos de calentamiento y enfriamiento” (Energy-efficient Buildings: Heating and Cooling Equipment). Lo coordinó Michael Taylor, director de Políticas y Tecnologías de Energía Sustentable de la AIE (OECD/IEA, 23 junio 2011). El propósito de este trabajo es convencer, con un sentido de urgencia, de la importancia de utilizar eficientemente la energía para consumir menos y, entonces, reducir las emisiones de CO2. También, identifica una trayectoria detallada para la evolución y la puesta en marcha de tecnologías claves y propone acciones de corto plazo para alcanzar las metas planteadas.
A nivel mundial, la energía final consumida en las edificaciones corresponde a una tercera parte del total y produce casi la misma fracción de las emisiones totales de CO2, señala el estudio. Tan sólo a la calefacción y al enfriamiento de los espacios interiores y al calentamiento de agua corresponden la mitad del consumo anterior. Estos usos finales están todavía dominados por la quema de combustibles fósiles y su consumo crece rápidamente al aumentar la mancha urbana.
Los elementos claves encontrados en este estudio sobre edificaciones a nivel mundial son: las tecnologías que ya se encuentran comerciales hoy, del tipo solar térmica, sistemas combinados calor-potencia, bombas de calor y almacenamiento térmico, tienen el potencial de reducir, al año 2050, las emisiones de CO2 por 2 mil millones de toneladas, que corresponden a las emisiones de casi 100 años por el uso final de energía de los sectores residencial y comercial en México, y ahorrar el consumo de 32,700 petajoules de energía, que corresponden al consumo de casi 40 años de la energía de uso final de los sectores residencial y comercial en México. También, cuantifica el esfuerzo que debe hacerse en investigación, desarrollo y demostración: al 2030, se deberán invertir 3.5 mil millones de dólares adicionales al año para reducir costos, aumentar eficiencias y mejorar la integración de componentes y sistemas, como las bombas de calor asistidas con energía solar, y después del 2030, se deben obtener tecnologías que sean mejores a las actuales. Propone que los gobiernos deben crear las condiciones económicas que permitan a las tecnologías de calefacción y enfriamiento cumplir criterios ambientales al menor costo, con políticas de amplio espectro que impulsen a todos los actores en un sector tan fragmentado como el de la construcción.
            Las acciones clave para implantar en los próximos 10 años, según el estudio, son: reunir grupos de trabajo que incorporen a todos los actores involucrados en políticas públicas para asegurar que las prioridades tecnológicas están alineadas en las áreas energéticas, ambientales, de seguridad y de planeación urbana, entre otras; desarrollar mapas de ruta nacionales, acordes con circunstancia locales, para incentivar la expansión del mercado y mejorar la integración de los sistemas; establecer programas de reducción de CO2 con metas cuantificables en plazos establecidos; implantar sistemas de adquisición de datos sobre el consumo de energía por uso final en el sector de la construcción, así como por tecnología y característica de la edificación; capacitar en el conocimiento y uso de los estándares tecnológicos a los arquitectos, ingenieros, diseñadores, constructores, operadores e inversionistas, así como del potencial de los equipos que están por ser comercializados; poner en marcha políticas y normas de mínima energía de operación en equipos y de incentivos económicos para corregir barreras del mercado como altos costos iniciales o fallas del mercado como consideraciones ambientales; asegurar esquemas obligatorios de calidad y de certificaciones para los equipos y los instaladores de nuevas tecnologías, acordes con la industria para simplificar la toma de decisiones, y compartir la información internacional para que la industria pueda reducir costos, acelerar su desarrollo tecnológico y garantizar productos de calidad y eficientes.
            En Morelos, se deben implantar objetivos y metas en ahorro de energía y emisiones de CO2  para edificaciones, identificar los códigos y normas correspondientes, establecer incentivos para el uso de tecnologías limpias y eficientes, promover la eficiencia en el uso tanto de la electricidad como de la energía térmica, utilizar tecnologías eficientes y de bajas emisiones en todas las edificaciones públicas, y aplicar los conocimientos generados en las universidades y centros de investigación locales.