19 nov. 2012

Crecimiento económico mundial al 2060

publicado en La Jornada Morelos el 19 de noviembre de 2012
La economía mundial enfrenta actualmente retos muy serios. Muchos países necesitarán largos periodos de ajustes para absorber los efectos de sus crisis actuales, particularmente en términos de altas tasas de desempleo, exceso de capacidad productiva y grandes déficits fiscales. Es necesario establecer políticas públicas que recuperen la confianza y pongan al desarrollo económico en el camino de un crecimiento sostenido pero siempre considerando el bienestar social. Pocas veces se ha visto tan difícil emprender el camino del desarrollo sustentable, pero es imprescindible. No seguir cayendo en crisis periódicas requiere un cambio de rumbo.


La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económica (OECD, por sus siglas en inglés) acaba de presentar un reporte (OECD (2012), “Looking to 2060: A Global Vision of Long-Term Growth”, OECD Economics Department Policy Notes, No. 15 November 2012) en el que sintetiza un trabajo (Johansson et al., (2012), “Long-term Growth Scenarios”, Economics Department Working Papers No. 1000, forthcoming, OECD Publishing) que será publicado pronto. Contiene un escenario en el que los países enfrentan sus retos económicos y sociales actuales con políticas públicas apropiadas que propician reformas estructurales y logran que el crecimiento económico regrese al camino del desarrollo sostenido. Propone serias, aunque no dramáticas, mejoras en políticas para todos los países, avanzados y emergentes, en los mercados laborales y productivos, en la consolidación fiscal, en reformas de bienestar social y en políticas financieras.

En el siguiente medio siglo, según el reporte, la economía global crecerá alrededor de un 3 por ciento en promedio anual. Los países de la OECD tendrán una tendencia de crecimiento en el Producto Interno Bruto (PIB) de aproximadamente el 2 por ciento al 2060, con tasas decrecientes en muchos países después de su recuperación de la crisis actual. Sin embargo, el crecimiento global se mantendrá relativamente estable, ya que los países que ahora están creciendo rápidamente participarán con una mayor fracción de la producción mundial. En las próximas décadas la diferencia en el crecimiento económico disminuirá entre los países de la OECD y los otros. Hasta el 2020, China tendrá la tasa de crecimiento más alta de cualquier país en el mundo pero en ese momento será sobrepasado por India e Indonesia.

El envejecimiento de la población, señala el reporte, tiene efectos importantes sobre las tendencias de crecimiento económico, ya que la disminución en las tasas de fertilidad y el aumento en la esperanza de vida tienen un efecto negativo en las tasas de crecimiento porque disminuye el porcentaje de la población trabajadora. Proyecciones demográficas establecen que, en los próximos 50 años, el envejecimiento de la población será muy rápido en países de Asia y Europa, con tasas de dependencia por edad avanzada que se duplicarán y en China se cuadruplicarán. Este envejecimiento explica parcialmente porque India e Indonesia sobrepasaran la tasa de crecimiento de China en una década.

El principal motor de desarrollo en los próximos 50 años será la mejora sostenida en la combinación de los factores de la producción, establece el reporte. El crecimiento anual en la productividad se proyecta de alrededor del 1.5 por ciento a nivel global. Sin embargo, los países con bajos niveles de productividad ahora, como India, China, Indonesia, Brasil y los de Europa del Este, crecerán más rápidamente que los países con economías avanzadas ya que, se supone, su apertura al comercio internacional y la competencia interna tendrán una influencia positiva, al aumentar el crecimiento de la productividad por la difusión de la tecnología y la convergencia a la tecnología de punta.

En los próximos 50 años se presentarán cambios enormes en la participación de los países en el PIB global, indica el reporte. Sobre la base de la paridad del poder de compra (PPP, por sus siglas en inglés) de los países en 2005 (es decir, comparando lo que se puede comprar en un país con la moneda local y no con su equivalencia a dólares o euros), China sobrepasará a Europa en menos de un año y a los Estados Unidos en unos cuantos más, para convertirse en la mayor economía del mundo, e India está próxima a sobrepasar a Japón y lo hará con Europa en unos 20 años. Las tasas de crecimiento mayores de China e India implican que su PIB combinado será mayor que el del Grupo de los Siete (G7, las siete economías más grandes de la OECD) alrededor del 2025 y para el 2060 serán una y media vez mayor, mientras que en 2010 China e India combinadas tenían menos de la mitad del PIB del G7.

Sin embargo, aunque las brechas en el PIB per cápita entre los ahora países avanzados y emergentes tenderán a disminuir, éstas mantendrán diferencias significativas, concluye el reporte. En el próximo medio siglo, se proyecta que esta cifra se cuadruplicará en los países menos ricos, mientras que se duplicará en los más avanzados. En particular, China e India tendrán un incremento en un factor de siete en su ingreso per cápita al 2060. Calculan que el crecimiento anual promedio del PIB per cápita (en PPP del 2005) de algunos países entre el 2011 y el 2060 será: Estados Unidos, 1.5 por ciento; Argentina, 2.3; México, 2.5; Brasil, 2.6; China 4.2, e India, 4.4. Desafortunadamente, los niveles de bienestar no aumentarán al nivel deseado para las economías emergentes. Para los países antes mencionados, el PIB per cápita expresado en porcentaje del de Estados Unidos sólo pasaría aproximadamente, entre 2011 y 2060, de: México, 30 a 50 por ciento; India, 8 a 30; China, 15 a 60; Argentina, 35 a 45, y Brasil, 20 a 40.

En Morelos, debemos aplicar nuevas e ingeniosas políticas públicas que nos permitan crecer en promedio anual a una tasa mayor del 2.5 por ciento ya que, en caso contrario, en el 2060 nuestro bienestar económico sería menor al promedio del estadounidense de hoy. El reto es crecer como estado a más del promedio del país, como nos encontramos ahora. Debemos implantar cambios más radicales en aspectos estructurales, presupuestarios y financieros, que sean además acordes con el desarrollo sustentable: aumentar la base tributaria, modificar las prioridades presupuestarias, lograr la solvencia comprobada gubernamental, mantener el nivel de excelencia científico y cultural, implantar tecnología de frontera en la industria, impulsar a las empresas verdes y realizar la transición energética a fuentes renovables de energía, entre otras. Sólo así podremos ofrecer cobertura integral y universal de salud, garantizar la educación media superior y técnica a nuestros jóvenes, ofrecer empleos bien remunerados y erradicar la pobreza multifactorial; con la confianza de lograrlo antes del año 2060.