3 sept. 2012

Universidades y Desarrollo

publicado en La Jornada Morelos el 3 de septiembre de 2012

Existen diferentes tipos de instituciones de educación superior y cada uno tiene sus fines y beneficios específicos para la sociedad. Las llamadas universidades de investigación, dedicadas a la educación con énfasis en el posgrado y la investigación, son las que mayor responsabilidad tienen para que un país alcance competitividad a nivel de clase mundial y transite de una sociedad de la información a una sociedad del conocimiento. La innovación incremental permite a las empresas y a los países mejorar de forma continua pero lenta su eficiencia y eficacia. Sin embargo, los cambios radicales que se han producido en las áreas tecnológicas y económicas en los últimos años se deben a la innovación basada en conocimiento, que es la que lleva una idea a su explotación comercial cada vez en un tiempo más corto. Esta innovación basada en conocimiento no se puede llevar a cabo sin una vinculación estrecha entre las universidades de investigación y las empresas, en especial las de alta tecnología.

            El Consejo Nacional de Investigación de los Estados Unidos, a través de su Comité sobre Universidades de Investigación, elaboró en septiembre de 2012 un reporte sobre la importancia de este tipo de universidades en el futuro de ese país (Research Universities and the Future of America, report by Committee on Research Universities; Board on Higher Education and Workforce; Policy and Global Affairs; National Research Council, 2012. ISBN 978-0-309-22428-4, copyright © national academy of sciences). Reconoce que sus Universidades de Investigación enfrentan un conjunto de retos que van desde grandes fluctuaciones en los presupuestos totales anuales asignados y políticas y prácticas anticuadas, hasta una cada vez mayor competencia con universidades extranjeras. Sin embargo, el motor de ese país es la innovación: los avances en ideas, productos y procesos que crean nuevas industrias y empleos, contribuyen a la salud y seguridad, y permiten altos niveles de vida. En los últimos cincuenta años, la innovación ha sido realizada cada vez más por el conocimiento que producen las personas educadas. La fuente más importante de nuevo conocimiento y de graduados con habilidades avanzadas son las Universidades de Investigación. Por lo tanto, es fundamental reafirmar y revitalizar, como nación, la asociación única que ha existido por muchos años entre las universidades de investigación, el gobierno federal, los gobiernos estatales, los filántropos y las empresas.

            En la medida que Estados Unidos persigue el crecimiento económico y otras metas nacionales, las universidades de investigación han emergido como el recurso más importante, indica el estudio. Además, esto no sucedió por mero accidente, sino que corresponde a una visión de futuro y a políticas creadas exprofeso por el gobierno estadounidense. En 1862, se promulgó el Decreto Morrill que establecía una colaboración entre el gobierno federal y los estados para construir universidades que afrontaran los retos de crear una agricultura moderna y una economía industrial para el Siglo XX. La colaboración entre el gobierno y las universidades se expandió en los 1950 y 1960 para apoyar la seguridad nacional, la salud pública y el crecimiento económico. A través de esta alianza extendida es que la investigación básica –la fuente de nuevas ideas en el largo plazo- fue financiada cada vez más por el gobierno federal y concentrada mayoritariamente en las universidades de investigación.

            Esta asociación, que con el tiempo incluyó a la industria y la filantropía, trajo enormes beneficios económicos y de calidad de vida al país, apunta el documento. Las universidades de este tipo han jugado un papel fundamental en el descubrimiento y uso de láseres, radares, insulina sintética, anticoagulantes, imágenes por resonancia magnética, computadoras y combustible para cohetes, entre muchos otros. Además, los egresados talentosos han creado nuevas empresas que han empleado a millones de personas.

            El estudio plantea que el fortalecimiento necesario de esta asociación única requiere de, entre otros: compromisos balanceados entre los socios para señalar pautas y políticas que impulsen la generación de conocimiento para avanzar en un mundo competitivo; acuerdos para que los asociados provean fondos de manera equitativa; flexibilidad suficiente para adecuar las diferencias de pensamiento y de tiempo de respuesta entre las universidades y los otros actores; esfuerzos prolongados por décadas que permitan resolver retos y aprovechar oportunidades en la medida que vayan apareciendo, y apoyos al amplio espectro de las universidades de investigación, tanto a todas las áreas académicas como a las profesionales.

            En Morelos, analicemos con cuidado algunas de las recomendaciones planteadas en el estudio: establecer políticas públicas y financiamiento para garantizar que las universidades coadyuven en la consecución de un futuro promisorio; proveer de mayor autonomía académica y organizativa a las universidades para que puedan responder de manera oportuna a los nuevos retos y oportunidades; facilitar la transferencia de conocimiento de las universidades a las empresas; aumentar el costo-efectividad y la productividad de las universidades; crear un fondo de inversión estratégico para que las universidades eduquen e investiguen en temas de prioridad local; modificar los reglamentos de los programas de posgrado para atraer estudiantes talentosos, reducir tasas de deserción, disminuir tiempos de graduación, ofrecer bolsas de becas y alinear la oferta educativa con los intereses regionales; garantizar la equidad entre sexos, y atraer la participación de alumnos y profesores extranjeros.

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