19 mar. 2012

Competitividad Agroempresarial


Analizar la situación y perspectivas económicas del campo en México es difícil por el imbricado contenido político, social y cultural. Todos los candidatos a un puesto de elección popular deben presentar las políticas públicas que en este tema consideran apropiadas para armar un plan de gobierno coherente con la realidad nacional y estatal. La estabilidad de nuestro país depende en gran medida del nivel de vida de los habitantes de las zonas rurales.
En los últimos quince años el sector agropecuario mexicano ha enfrentado una disminución en sus niveles de producción, lo cual ha resultado insuficiente para garantizar la demanda del mercado interno, señalan Roberto Escalante y Horacio Catalán, de la Facultad de Economía, UNAM, en su artículo “Situación actual del sector agropecuario en México: perspectivas y retos” en la Revista Economía, núm. 350, enero-febrero, 2008. Consideran que la continua especialización de las unidades productoras reducirá la oferta de productos agrícolas, incrementando aún más las importaciones y generando una situación de riesgo para el país: no lograr una seguridad alimentaria mínima que asegure un desarrollo sustentable para México.
            También, David Márquez Ayala, en la revista Contracorriente, el 5 de septiembre de 2011, analizó el comportamiento del desarrollo económico agropecuario. Publicó que, en cifras anualizadas y a precios constantes (restada la inflación), el PIB nacional en 2011 fue de 8,924 mil millones de pesos a precios de 2003, apenas 0.8 por ciento superior al equivalente de 2008. Asimismo, señaló que el valor de la producción primaria en el primer semestre de 2011 fue de 529 mil millones de pesos, cifra 1 por ciento inferior en términos reales de la de 2010. De sus sectores, el agrícola tuvo un decrecimiento de 2.8 por ciento y el ganadero un crecimiento de 2.6 por ciento. En 2011, a precios constantes de 2003, el PIB agropecuario totalizó 309 mil millones y fue el más bajo del anterior quinquenio, con una producción equivalente a la de 2007 (310 mil millones de pesos).
            Osmar C. Benítez, Joaquín Díaz Ortega, Soraya Rib y Braulio Serna Hidalgo, de la Sección de Desarrollo Agrícola y Rural de la Sede Subregional de la CEPAL en México, elaboraron un volumen titulado “Fase estratégica 2011-2016: Propuesta para el diálogo agropecuario nacional” que constituye la primera parte del documento “República Dominicana: Orientaciones estratégicas para la competitividad agroempresarial, 2011-2030” (Copyright © 2011, Naciones Unidas). Establecen que dicho país tiene un gran potencial para desarrollar cadenas productivas agropecuarias y agroindustriales hacia 2030, con mayor valor agregado y competitividad internacional, con la posibilidad de integrarlas a los mercados globales, nacional y a la demanda del turismo. En las Orientaciones Estratégicas presentadas, se resaltan las potencialidades, los medios para alcanzarlas y los posibles roles de los actores agropecuarios. Podemos encontrar en este documento elementos de gran relevancia para nuestro país y estado.
            Las principales áreas de oportunidad señaladas por los autores para construir la agricultura especializada del futuro, que fundamentalmente se orientaría hacia los mercados, son: La agricultura política, donde el gobierno, acompañado del sector productivo privado, debe jugar un rol fundamental en la transformación productiva de cultivos y actividades; la agricultura orgánica, como parte de programas de reorientación de las políticas públicas agropecuarias al conceder ventajas competitivas en términos de precios a favor del productor cuando se compara de los mismos productos que provienen de la agricultura convencional; la agricultura turística o gourmet, ya que la contribución del sector turismo al PIB es muy importante; la agricultura tropical, ya que la tendencia del comercio agropecuario mundial indica que existen muy buenas perspectivas para comercializar frutas y hortalizas frescas y procesadas; la agricultura étnica o nostálgica, ya que la movilidad humana hacia los grandes centros desarrollados del mundo crea un vínculo económico, cultural y hasta culinario, entre el ciudadano que emigra y el país que deja y señalan que en Estados Unidos la importación de productos étnicos supera los 39,000 millones de dólares, mientras que Europa compra más de 30,000 millones de dólares, ambos en 2010; la agricultura medicinal y de belleza, ya que el mercado mundial compra más de 20,000 millones al año de productos elaborados a partir de la sábila, el orégano, la cáscara de naranja agria, la albahaca, la hierbabuena y muchos otros; y la agricultura forestal, donde existente un gran abismo entre el uso actual y el deseado, lo que implica conservar y utilizar los bosques sin degradaciones ambientales.
            Las 10 propuestas estratégicas presentadas en este documento son: 1. Es necesario diseñar y poner en marcha una política pública orientada a promover la focalización de recursos de la banca formal para financiar la capitalización y el manejo de riesgos de las actividades agropecuarias y forestales en toda la cadena de valor, incluyendo no sólo la producción primaria, sino también la transformación; 2. Fortalecer el sistema de registro de la propiedad inmobiliaria; 3. Fortalecer y aplicar los programas de investigación agropecuaria, incluidas la adopción y adaptación al medio de nuevas variedades de cultivos de alto rendimiento y de alto valor comercial, enfocados a las necesidades de los mercados y que tomen en cuenta los efectos del cambio climático y, en materia de investigación, innovación y transferencia de tecnología, se debe fortalecer el trabajo mancomunado entre las instituciones gubernamentales especializadas y las entidades privadas que trabajan con grupos de productores organizados para adoptar y transferir nuevas prácticas productivas; 4. Impulsar la integración de los productores en un modelo asociativo, ya sea en forma de cooperativas, consorcios o asociaciones empresariales con pleno reconocimiento legal; 5. Establecer un marco de acción pública, con la colaboración del sector productivo privado para asegurar la calidad, sanidad e inocuidad agroalimentaria, en toda la cadena de valor; 6. Establecer mecanismos institucionales para lograr el acceso universal a las TIC en las zonas rurales y urbanas desatendidas, asegurando que dicho acceso esté al alcance de la mayoría de los productores agropecuarios, para crear una sociedad agraria conectada e informada acerca de las oportunidades del mercado, tanto local como internacional; 7. Crear un sistema de apoyo a las exportaciones de productos agropecuarios y forestales que cuente con mecanismos de financiamiento previo y posterior al embarque de las exportaciones, mientras se puedan formalizar los contratos de ventas en el extranjero; 8. Promover un manejo ambiental que preserve, integre y fomente los recursos naturales (agua, bosque y suelos), para proteger, conservar, restaurar y aprovechar los recursos naturales de forma sustentable y considerar el cambio climático y la biodiversidad, de forma tal que se puedan llevar a cabo sistemas productivos eficientes basados en las buenas prácticas agrícolas, buenas prácticas ganaderas, de manufactura y gerenciales con el concurso y la participación del gobierno; 9. Transformar el aparato institucional público del agro para crear una nueva dinámica de servicio a los productores en función de las necesidades que manifiesten, lo que conlleva la realización de una reingeniería que evite la duplicación de esfuerzos y servicios, y 10.  Impulsar el desarrollo de infraestructura que contribuya a mejorar los servicios de energía eléctrica, vías de acceso, incluso carreteras y puentes, centros regionales de acopio refrigerados y secos y facilidades frigoríficas en puertos internos.
En Morelos sería muy conveniente analizar y adecuar estas 10 estrategias. Seguro podemos elevar la competitividad del campo morelense y mejorar los resultados de nuestro sector agropecuario.   

1 comentario:

Karla Cedano dijo...

Uno de mis más grandes defectos es ser TERRIBLEMENTE práctica. Me gustan las recetas de cocina, especialmente cuando están bien explicadas, pero sin duda, soy de las que quieren el "remedio y el trapito". Justo así es este artículo, nos ubica en la realidad del campo mexicano y nos da una serie de "tips" para poder armar una estrategia que impulse la competitividad del sector agroindustrial. Remedio, trapito y explicación... qué más podemos pedir?...