7 feb. 2012

Tendencias del lenguaje


publicado en la Jornada Morelos el 6 de febrero de 2012
La imposición de la imagen sobre la palabra escrita está impactando a las culturas en todo el mundo. ¿Hasta que grado es verdad la frase de que “una imagen vale más que mil palabras”? La lectura y por supuesto la escritura previa conformaron una cultura a la que se aspiraba para poder conocer más, comunicarnos de mejor manera, desarrollar nuestras capacidades mentales, aprender y enseñar con mayor calidad, y entretenernos y desarrollarnos como seres humanos al vivir  la experiencia ajena. ¿Qué nos deparará la cultura de la imagen si domina sobre la escrita? No se sabe a ciencia cierta pero ya está aquí y debemos entenderla.
            Lawrence Baines publicó un trabajo titulado “¿Un Futuro de Menos Palabras?: Cinco Tendencias que Definen el Futuro del Lenguaje” (A Future of Fewer Words?: Five Trends Shaping the Future of Language), en la revista The Futurist, Vol. 46, No. 2, Marzo-Abril, 2012. Baines es Director de Liderazgo en Enseñanza y Curriculum Académico, en Colegio de Educación Jeannine Rainbolt, de la Universidad de Oklahoma. El objetivo de este artículo es analizar la situación actual y perspectivas del mundo del lenguaje frente a la competencia de la imagen.
            Baines cita a K. David Harrison, autor de When Languages Die (Oxford University Press, 2008), quien estima que de los aproximados 6,900 idiomas que se hablan en el planeta, más de la mitad se extinguirán para el final de este siglo. Hoy en el mundo, el 95 por ciento de las personas hablan sólo uno de 400 idiomas.
            El lenguaje como los organismos vivos están sujetos a presiones evolutivas, asegura el autor. Una lengua está en serios problemas si es hablada por pocas personas en áreas geográficas limitadas, lo que particularmente sucede en Asia, Australia y América. Como una planta que no recibe polen, una lengua sin algún tipo de interacción desaparecerá finalmente. Otro factor es el deseo que alguien tenga por hablar una lengua determinada; por ejemplo, los inmigrantes muchas veces olvidan su lengua original para adaptarse “mejor y más rápidamente” a su nuevo entorno.
            El Global Language Monitor (www.languagemonitor.com, 2011), según el autor, señala que casi 2 mil millones de personas hablan inglés, como su primer o segundo idioma, haciéndolo el más hablado en el mundo. El segundo es el chino mandarín, hablado por aproximadamente mil millones de personas. El español es el tercero, con 500 millones de personas que lo hablan. El hindi y el árabe son el cuarto y el quinto, respectivamente, con alrededor de 450 millones de personas hablando cada uno. El francés fue la lengua más popular en el siglo XIX, ahora los que hablan español superan a los que hablan francés por 2 a 1, y los que hablan inglés por 10 a 1. Con relación a la participación de idiomas en internet, sólo 10 contribuyen con el 82 por ciento y, de ellos, nada más seis son oficiales de las Naciones Unidas: inglés, chino mandarín, español, árabe, francés y ruso. Esta ubicuidad asegura que permanecerán en el futuro previsible.
            Adicionalmente a los factores antes señalados, el autor propone cinco tendencias que presionan la existencia misma del lenguaje:
Las imágenes socavan a las palabras.  No solo se usan menos lenguas sino también menos palabras. Realmente llevamos al extremo el concepto de que una imagen vale más de mil palabras. También, utilizamos muchas menos palabras para comunicar un ambiente o un concepto, cada vez somos más “precisos” y más “eficientes” y empleamos imágenes para describir situaciones. ¿Qué político actual empezaría su discurso de inicio de mandato como lo hizo Thomas Jefferson en 1801? Sus primeras dos oraciones contenían 87 y 85 palabras, respectivamente.
            La palabra escrita está perdiendo autoridad. El poder de las palabras estaba establecido en escrituras sagradas de diversas religiones, así como en enormes volúmenes de documentos legales. En la mayoría de los países, un acuerdo entre individuos es sólo válido si está por escrito y lleva la firma de todos los involucrados. Un documento escrito tiene mayor validez jurídica que un acuerdo oral. Ahora, la proliferación de documentos electrónicos hace que dar un clic en “YO ACEPTO” o digitar un número como firma electrónica tenga suficiente peso legal.
            Se cambia el ambiente de las palabras. Muchas bibliotecas públicas en el mundo se están transformando de instituciones enfocadas a guardar libros y hacer investigación a centros de información y entretenimiento. El concepto antiguo con varios ejemplares de diccionarios enormes, colecciones ordenadas de libros de referencia y conjuntos de series empastadas con diferentes colores se está extinguiendo. Ahora se trata de espacios abiertos con acceso a internet inalámbrico y muchas computadoras, así como el máximo de CDs y DVDs que pueda comprar un presupuesto siempre muy limitado.
            Efecto del Darwinismo Neuronal. El autor cita al neurocientífico ganador del Premio Nobel Gerald Adelman, quien postula que el cerebro constantemente sufre un proceso conocido como “sobrevivencia del más apto”. En este proceso, las células responden a estímulos ambientales y, a su vez, se pelean por dominar. Aquellas personas que de pequeñas se dediquen mucho más a videojuegos desarrollarán esa parte del cerebro y no la asociada con la lectura.
            Máquinas traductoras. Actualmente ya se venden a precios accesibles máquinas portátiles que traducen frases sencillas a diversos idiomas, además las pueden repetir oralmente en cada uno de esos idiomas. Estas máquinas traductoras pueden mejorar mucho pero ya son funcionales.
            En la medida que hagamos más clics y escribamos menos, desaparecerán las palabras polisilábicas, complejas y de significado sutil, indica el autor. En un libro, la riqueza del lenguaje se encuentra en la exposición y no en el diálogo. Cuando un libro es adaptado a una película, a una serie de televisión o a un videojuego, la exposición se plantea con imágenes y así el lenguaje más complejo nunca llega al público. Frente al avance de la cultura digital, el lenguaje que no sirva al comercio, a la identidad o a la comunicación masiva se verá disminuido y tal vez deje de existir, pronostica el autor.
            En Morelos, la mayoría de nuestros jóvenes no expresan apropiadamente sus pensamientos por escrito y no entienden plenamente lo que leen. Sin embargo, ya los estamos enfrentando a un mundo donde las imágenes están reemplazando a las palabras. No sabemos las consecuencias de reducir al mínimo funcional la comunicación escrita pero estoy en el grupo que considera debemos luchar vigorosamente por mantener la cultura escrita.

1 comentario:

Karla Cedano dijo...

Siempre me han encantado las palabras, el lenguaje, la etimología, los modismos... La cultura de una persona, de un pueblo, de un mundo globalizado se refleja en cómo usamos el lenguaje. Hacia dónde va la palabra escrita? La respuesta a esta pregunta nos dice mucho de hacia donde vamos nosotros como especie, como cultura y como individuos...